2025-10-26

TREKKING

El deporte extremo favorito de Juliana Awada en San Martín de los Andes

Conexión natural y personal

Lejos del bullicio de la ciudad y de las cámaras que solían seguir cada uno de sus movimientos, Juliana Awada ha encontrado un refugio en el sur de Argentina que brinda no solo paz y tranquilidad, sino también la oportunidad de practicar una de sus pasiones: el trekking. Cada temporada estival lleva a la ex primera dama a San Martín de los Andes, donde ha adoptado una rutina que se sintetiza en una palabra: conexión.

Cual moderadamente ajena a la exposición mediática que la acompañó durante años, Juliana Awada troca los zapatos de tacón por zapatillas de trekking y recorre los paisajes andinos con el ímpetu de una principiante que nunca deja de maravillarse. Equipándose con una mochila liviana y preparada con lo esencial, se lanza hacia los senderos acompañada por algunos amigos cercanos, su esposo Mauricio Macri, y su hija Antonia. La experiencia no es una cruzada atlética para la diseñadora, quien se adentra en las caminatas extensas con un claro propósito: disfrutar del entorno al abrazar los retos naturales del terreno montañoso.

Su estilo inconfundible no queda relegado ni siquiera en medio de la naturaleza. A pesar de encontrarse en enclaves rústicos y silvestres, Awada mantiene una imagen elegante a través de prendas cuidadosamente seleccionadas que combaten la aspereza sin sacrificar la estética. Ya sea mediante pantalones de gabardina o joggers de colores tierra combinados con camisas populares por su comodidad, o inclusive gorras adecuadas que se mimetizan con el paisaje, cada conjunto refleja la esencia simple y refinada con la que la expone la diseñadora.

Lee también: Momo, el hijo de Julián Weich, mostró su casa de barro y sorprendió a todos

Sea cual sea el sendero, la travesía montaña arriba se ha convertido en un ritual inquebrantable en sus veraneos patagónicos. Como relató en sus redes sociales, es común que Awada y compañía recorran por largas horas aquellos caminos que comunican infinitos lagos y hermosos salones de refugio en alturas considerables. Una vez alcanzado el destino, un refugio al borde de un despeñadero, es el merecido punto de descanso post-caminata, donde un modesto aperitivo de quesos, frutos secos y mate representa una recompensa tan simple como satisfactoria. El norte de cualquier escapada es claro: una flexibilización plena en la simplicidad de la Patagonia, sin producción ni artificios, revelado en su rostro relajado y natural.

El vínculo de Juliana con esta región trasciende lo superficial; es cercano y profundamente erosivo. Propietaria de un hogar cálido en un selecto vecindario de San Martín de los Andes, sus veranos están repletos de caminatas diarias, reuniones alrededor del fuego y apreciaciones meditativas del ser entre el entorno ilimitado de la naturaleza. Más que un simple escape estacional, esta conexión emocional con el sur ofrece una recarga revitalizante y una oportunidad de retornar a las raíces fundamentales de su ser.

En la inmensidad de la Patagonia, Juliana Awada ha descubierto una senda para equilibrarse. Entre montañas majestuosas y un horizonte interminable, encuentra consuelo al dejar atrás las demandas urbanas y probarse con una caminata tras otra.

Lee también: La fuerte historia del día que Germán Martitegui no quiso contratar a Damián Betular

Te puede interesar