SALUD
Osteoporosis: las cinco señales silenciosas que pueden avisar sobre esta enfermedad
A simple vista, la osteoporosis puede parecer una enfermedad que afecta únicamente a las personas mayores, pero en realidad, millones de personas conviven con esta afección sin siquiera saberlo. Esta dolencia provoca que los huesos se debiliten y se vuelvan frágiles, haciéndolos más propensos a fracturarse.
La Royal Osteoporosis Society (ROS) ha revelado que alrededor de 3.5 millones de británicos padecen actualmente de huesos frágiles, y una de cada dos mujeres mayores de 50 años enfrentará fracturas relacionadas con esta enfermedad al menos una vez en su vida.
Recientemente, la ROS, con el apoyo de la reina Camila, ha lanzado una innovadora herramienta en línea llamada 'Great British Bone Check'. Es un cuestionario sencillo de tres minutos que tiene como objetivo ayudar a las personas a identificar cualquier factor de riesgo invisible que puedan tener para la osteoporosis.
Julia Thomson, directora de enfermería de la ROS, ha destacado cinco señales silenciosas que todos deberían conocer. En primer lugar, la historia familiar es crítica; una fractura de cadera en los padres se traduce en un mayor riesgo para sus hijos. Este rasgo no es tan evidente como en otras enfermedades genéticas, pero está presente.
El segundo indicador es la edad. Los huesos alcanzan su máxima fortaleza al entrar a los 30. Sin embargo, en los 40, el proceso de descomposición ósea comienza a ganar terreno sobre su formación. Este declive puede sorprender a muchos, ya que la osteoporosis es probable que afecte no solo a adultos mayores, sino también a personas jóvenes si hay otra condición médica que incremente su riesgo.
El género es otro factor a considerar. Las mujeres son propensas a desarrollar osteoporosis más que los hombres. Esto se debe, en parte, a su estructura ósea y a la considerable reducción en los niveles de estrógeno durante la menopausia, una hormona vital para el mantenimiento de la densidad ósea.
El cuarto factor gira en torno a los medicamentos. Thomson advierte que el uso prolongado de esteroides, aunque necesario en algunos tratamientos como los de la artritis, puede tener consecuencias negativas en los huesos.
Finalmente, el estilo de vida y hábitos personales desempeñan un papel importante. El consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, y un desequilibrio en el peso corporal puede tener un impacto en la salud ósea. Se recomienda, por tanto, una dieta rica en calcio y vitamina D junto a una rutina de ejercicio regular como las mejores prácticas preventivas.
Por lo tanto, es esencial que las personas consideren hacerse pruebas médicas, como una densitometría ósea, para evaluar la fortaleza de sus huesos si presentan alguno de estos factores de riesgo. El diagnóstico temprano puede permitir intervenciones que eviten la aparición de fracturas innecesarias y dolorosas en el futuro.