TENDENCIA
Luisana Lopilato y Máxima Zorreguieta sorprendieron con un look idéntico y marcaron tendencia
La moda tiene un lenguaje universal que, en ocasiones, tiende a unir a figuras de mundos muy diferentes. Esta vez, el inesperado hilo conductor entre la actriz argentina Luisana Lopilato y la Reina de los Países Bajos, Máxima Zorreguieta, fue un clásico estampado: el cuadrillé, que se vislumbra como el foco central de la moda para el año 2026.
Sucedió casi de manera inadvertida. Un día las imágenes ascendieron de lo cotidiano a la estratósfera de las redes sociales, donde el fervor y la especulación en torno a los avances estilísticos confluyen. Luisana Lopilato, caracterizada por su estilo moderno, urbano y atractivo, compartió instantáneas desde un balcón con cautivadoras vistas citadinas. En ellas portaba un corset ceñido y un pantalón sastre de un negro impecable, todo envuelto en el gracioso juego visual proporcionado por el tradicional tejido de cuadrillé. Sin duda, era el resplandor de su maquillaje lo que complementaba su atuendo de una manera inigualable: sombras de durazno y labios de un tono coral vibrante.
En el otro lado del espectro, hallamos a Máxima Zorreguieta, quien desde una escena institucional en Zaanstad, Países Bajos, fue avistada con un vestido de tejido tweed que no podía ser más emblemático. Sus escotes en V, mangas largas y los botones dorados a juego añadieron una nota de exquisitez a su porte conocido por su elegancia clásica. Con un cinto delgado realzando su talle, redondeó un atuendo rematado por botas de cuero negro. En estricto cumplimiento de su dignidad regia, sus apenas marcadas ondas estaban acompasadas con una paleta de maquillaje natural.
Las comparaciones corrieron entre medios e internautas, y rápidamente el consenso generalizado declaró que ambas lograron exhalar la pureza de ese estampado trasnacional. Este episodio de la moda ha introducido nuevamente el término "cuadrillé" al léxico de los estilos emergentes, proyectándose como la joya indestructible que se abrirá paso en la escena de la moda venidera.
Con independencia de su origen o de la visión personal hacia sus atuendos, cada mujer en su particular y auténtica forma ha trazado un paralelismo en el que menos es más, infundiendo el cuadrillé de un simbolismo donde lo atemporal promete perpetuarse con inquebrantable sutileza en el imaginario colectivo de las tendencias de moda.