2025-10-19

Día de la madre

 “Cuando uno quiere, se puede”: ser madre y bombera, un equilibrio entre vocación, trabajo y familia

A los 40 años, Fernanda Navarrete combina su rol como bombera voluntaria con la crianza de su hijo. Entre llamados, intervenciones y la rutina familiar, demuestra que el compromiso con la comunidad puede convivir con la maternidad cuando hay convicción y apoyo.

En el Día de la Madre, Fernanda Navarrete es un ejemplo de vocación, entrega y amor. Tiene 40 años, trabaja como despachadora de emergencias en el cuartel central de Bomberos Voluntarios de General Roca y, fuera de su horario laboral, sigue siendo parte del cuerpo activo como bombera voluntaria. Una tarea exigente que combina con su rol más importante: ser mamá.

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“Actualmente trabajo como despachadora de emergencia o cartelera en el cuartel central, y fuera de ese horario cumplo como bombera voluntaria”, explicó en una entrevista con ANR. Como su trabajo lo demanda, su rutina como madre está atravesada por intervenciones, capacitaciones y guardias, pero también por los horarios escolares, las tareas de sus hijos y los momentos en familia que elige no perderse.

Entre sirenas y llamados de emergencia, Fernanda responde con compromiso. Fotos gentileza Bomberos Voluntarios GR.

Fernanda reconoce que el equilibrio no siempre es fácil, pero sí posible cuando hay convicción: “El desafío es tratar de dedicar tiempo a todo y lograr un equilibrio, y siempre con ayuda porque si no, no se puede”, afirma. Según comenta, su hijo de 4 años, se queda al cuidado de su papá o de su mamá cuando ella debe asistir a una emergencia. “Los días que trabajo, se dedica mi marido a los chicos, y cuando yo estoy en casa dejo a mis hijos en la escuela y ya me queda tiempo disponible para alguna intervención”, explica, reconociendo y valorando el trabajo en equipo de su familia.

Suboficial Mayor y mamá: Fernanda demuestra que la vocación de servir puede convivir con la maternidad cuando hay apoyo y convicción. Fotos gentileza Bomberos Voluntarios GR.

Ser bombera voluntaria cambió su manera de organizar la vida. “Lo que cambió es el tiempo, ya no tengo tanto tiempo disponible como me gustaría para poder salir a una intervención como antes; tengo que tener a alguien para que se quede con mis hijos”, reconoce.

Fernanda elige y vive con emoción cada día de su trabajo.

Aun así, la vocación se mantiene intacta. Entre risas, comparte una anécdota familiar: “Mi hija se ríe cuando escuchamos el handy y hay un incendio. Me dice ‘mamá, ¿querés ir?’ y le digo ‘sí, me pican los pies’”.

Cada intervención es un acto de servicio y también de amor. Fotos gentileza Bomberos Voluntarios GR.

A pesar del esfuerzo, Fernanda no duda de su elección y destaca el valor de su rol en todos los ámbitos que habita: “Creo que lo que más destaco es el poder equilibrar la vida entre las responsabilidades de bomberos con el trabajo y la familia. Cuando uno quiere, se puede”.

En cada salida del cuartel, en cada llamada de emergencia, Fernanda no solo representa a las bomberas voluntarias de la ciudad, sino también a todas esas madres que aman, cuidan y protegen, dentro y fuera del hogar. En este día tan especial, su historia es una muestra de que la vocación de servicio también es una forma de maternidad: siempre presentes, siempre listas para dar lo mejor de sí.

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