BIENESTAR
Cómo proteger la salud mental y no caer en un estrés crónico en el trabajo
La creciente preocupación por la salud mental en el ambiente laboral está tomando una dimensión sin precedentes, transformándose en una verdadera epidemia silenciosa. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, los expertos alertan sobre el impacto devastador del burnout (estrés laboral crónico), especialmente entre las generaciones más jóvenes, y exploran estrategias para reestructurar un sistema corporativo que parece estar fallando.
Con un impresionante 87% de los jóvenes adultos de entre 18 y 25 años en Argentina ya mostrando signos de burnout, la Organización Internacional del Trabajo urge a las corporaciones y líderes a reevaluar sus prácticas. Este agotamiento extremo no es simplemente un problema personal, sino un reflejo del entorno laboral que rinde culto a la hiperproductividad a costa del bienestar humano. Analía Tarasiewicz, especializada en psicología laboral, denuncia que el problema va más allá de cuestiones individuales de resiliencia, subrayando que el modelo laboral actual romanticiza logros a cualquier costo, al tiempo que ignora consecuencias psicológicas graves.
Las culturas corporativas tóxicas, afirma José Cerra de Great Place to Work, requieren intervenciones serias antes de que el problema llegue a ser irreversible. Actualmente, un considerable 60% de los empleados a nivel global siente que su bienestar mental está significativamente influenciado por sus trabajos, lo que añade una carga económica sustancial a las empresas. Estos problemas se evidencian en el aumento de síntomas de ansiedad, fatiga y otras manifestaciones físicas que impactan en la rutina diaria. Identificar estos signos con rapidez y tomar medidas preventivas es la clave para mitigar una mayor crisis.
A medida que muchas empresas intentan adoptar culturas más saludables, propuestas innovadoras emergen para enfrentar el problema de raíz. Tarasiewicz y otros expertos en bienestar laboral señalan que no bastan con soluciones cosméticas, como clases de yoga o estaciones de café gourmet en el lugar de trabajo. En cambio, enfatizan la importancia de desarrollar iniciativas estructuradas que consideren la salud psicoemocional como pilar fundamental de la organización.
El cambio comienza con un liderazgo consciente, interesado realmente por el bien integral del personal, no solo por parámetros económicos. Esto requiere, según Tarasiewicz, implementar inclusiones estratégicas de bienestar emocional como parte de la política empresarial, actuando sobre las causas y no solo los efectos del agotamiento. La OIT resalta no solo el costo económico de ignorar estos problemas, que asciende a billones de dólares por pérdidas de productividad, sino también el potencial opuesto: invertir en la salud mental laboral tiene un retorno financiero cuádruple. Definitivamente, la salud mental no solo es responsabilidad del trabajador; es un componente crítico de toda organización moderna.