GASTRONOMÍA
Mario Pergolini sorprendió al compartir su receta de canelones caseros que se volvió viral
Mario Pergolini, popular figura televisiva de Argentina, conocido por muchos como el irreverente conductor del icónico programa CQC (Caiga Quien Caiga), ha dejado al país maravillado con una faceta oculta: su amor por la cocina. En su nuevo proyecto, un espacio radiofónico denominado 'Otro Día Perdido', Pergolini decidió mostrar un talento distinto y menos conocido para aquellos que lo seguían desde hace décadas, cocinando en vivo a través de una transmisión que rápidamente capturó la atención del público.
El fenómeno comenzó un viernes cualquiera cuando decidió abordar un plato tradicional pero siempre tentador: los canelones caseros. De repente, el estudio entero se llenó de aromas que provocaron suspiros y más de un aplauso de aprobación. Sus compañeros de acción aquel día fueron los rostros conocidos de Diego Sehinkman y Valeria Sampedro. Ahora, más allá de un simple puente de charla, la sesión se transformó en una verdadera clase magistral de gastronomía al instante.
El proceso de creación comenzó por lo fundamental: la masa para los panqueques, base de los canelones. Para Mario Pergolini, todo empieza por una buena mezcla de ingredientes sencillos ”huevo, leche y harina” insiste con firmeza, contrariamente a algunas versiones modernizadas de recetas que incluyen soda. 'Lo fundamental es la paciencia', explicaba mientras trabajaba de manera dedicada la mezcla, recordando que es esencial dejar reposar la mezcla para lograr que el gluten florezca, lo que permite texturas más suaves.
Con los suaves panqueques siempre como telón de fondo, Pergolini mostró la creación del relleno. A sabiendas de los tiempos televisivos, demostró destreza y rapidez al cortar en diminutos cubos morrones, pronto sazonados en compañía de cebolla de verdeo y espinaca recién escaldada. La pieza maestra se unía con ricota, sumando a esta combinación ganadora un sabor cremoso que elevaba la combinación verde a una verdura aún más que jugosa.
Cuando llegó el momento del armado, entre que Pergolini se multiplicaba en tareas, su asistente recibió las instrucciones para sondear curiosidad con la salsa blanca burbujeante. La bechamel, en esta ocasión, fue la plataforma que selló matrimonios culinarios: alineó panqueques, aseguró el sabor, aceitando los calurosos canelones que aguardaban turno en el tuco previamente preparado con diligente precisión. La claridad se cerró con una vuelta final de sabores mezclados, queso rallado a discreción.
Lógicamente, la procesión no terminó allí: con imágenes que reflejaron luz, simpleza y sabor, las redes sociales rápidamente hicieron suya la interpretación de esta receta, viendo a Pergolini ahora convertido en una suerte de referente gastronómico. Tal es la recepción, que las redes hirvieron con aspirantes cocineros improvisando, felizmente iluminados, alrededor de la receta original que, con su sencillez y amor, promete no pasar de moda muy pronto.