2025-09-18

Según la ONU, la capa de ozono se está recuperando

La agencia meteorológica de la ONU publicó un informe el pasado martes.

La Organización Meteorológica Mundial, un brazo clave de las Naciones Unidas, ha compartido un esperanzador informe sobre el estado de la capa de ozono. Esta fina barrera en la estratósfera se comporta como un escudo invisible que protege la vida de los nocivos rayos ultravioleta provenientes del sol. Cada año, múltiples naciones se reúnen para analizar su estado, y en 2024, por primera vez en años, la reducción del agujero en el ozono ha dado claros indicios de estar en retroceso.

El informe, que coincide oportunamente con el Día Mundial del Ozono, no deja de reconocer la influencia de la variabilidad natural atmosférica, la cual cada cierto tiempo forma parte de los ciclos de la Tierra. Estas fluctuaciones anuales han contribuido en parte al menor agotamiento observado. Sin embargo, más allá de estos factores naturales, los científicos subrayan una tendencia positiva. Dicha tendencia, derivada de décadas de esfuerzos internacionales, destaca la importancia de la cooperación global en la protección de nuestros recursos compartidos.

Remontándonos a los albores de esta preocupación ambiental, recordamos a la Convención de Viena, que ha cumplido en este 2024 cuatro décadas, y que en su momento se erigió como un emblema pionero en el reconocimiento del riesgo global que significaba el daño a la capa de ozono. Este acuerdo popularizó la necesidad urgente de convocar acciones globales, guiadas por la ciencia escrita y apoyadas en la fuerza de la unidad internacional.

 

 

Protagonista indiscutible de este esfuerzo es el Protocolo de Montreal, una pieza maestra de ingeniería diplomática y ambiental que, desde su promulgación, ha generado una cohesión formidable entre países. Gracias a este tratado, hoy podemos afirmar que se ha reducido en más del 99% la producción de aquellas sustancias dañinas que amenazaban la capa de ozono. Estos logros, hasta hace unas pocas décadas considerados inalcanzables, se han convertido en un ejemplo tangible de lo que la acción concertada en temas ambientales puede lograr.

En proyección hacia el futuro, el protocolo parece liderar el camino hacia un regreso de la capa de ozono a los gloriosos niveles observados en las décadas de 1980. No sólo marca un triunfo para la integridad de la capa de ozono, sino que simboliza un escudo revitalizado contra amenazas crecientes como el cáncer de piel, las cataratas por exposición ultravioleta, y la preservación de ecosistemas vulnerables. Esta odisea de la ciencia y la diplomacia continua es una firme evidencia de que, cuando la humanidad escucha los susurros prevenibles de la ciencia y responde con determinación, el progreso no sólo es posible, sino inevitable.

Te puede interesar