La Justicia puso un límite a los descuentos por préstamos que dejaban sin sueldo a una docente
Una docente de Roca, madre de una niña y sin ayuda económica del padre de la menor, se vio obligada a pedir varios préstamos personales para poder sostener a su familia. Sin vivienda propia y pagando alquiler, terminó atrapada en una situación desesperante: los descuentos de mutuales y financieras le consumían casi el 90% de su salario.
Ante esta situación, recurrió a la Justicia y el fuero Laboral de Roca hizo lugar a su reclamo. En una medida cautelar, el tribunal ordenó a su empleador fijar un límite del 33% para las deducciones, al considerar que los descuentos resultaban “confiscatorios e irrazonables” y dejaban a la trabajadora sin medios para mantenerse junto a su hija.
La mujer contó que, además de su jornada laboral como docente, tuvo que asumir horas extras, limpiar viviendas y vender comidas en ferias para intentar sostener la economía del hogar. Sin embargo, en los últimos meses apenas percibió la asignación familiar, ya que su sueldo quedaba absorbido por los descuentos.
El organismo empleador argumentó que los préstamos habían sido tomados de manera voluntaria y que la Provincia solo actuaba como ejecutora de las deducciones. No obstante, la jueza entendió que el caso cumplía con los requisitos de urgencia, daño irreparable y derecho evidente, y resolvió a favor de la mujer.
El tribunal subrayó que, aunque no exista una norma provincial específica, sí hay legislación nacional y principios constitucionales que establecen límites a la deducción del salario, especialmente cuando está en juego su carácter alimentario.