2025-09-14

“La Curva de Verani”: una tragedia familiar que despertó el mito y hoy se convierte en muestra fotográfica

La Curva de Verani, un lugar de tragedias, desapariciones y mitos en el Alto Valle. El fotógrafo Javier Galli investigó su historia y la transformó en una muestra que mezcla arte, memoria y misterio.

La Curva de Verani es tan famosa como trágica, conocida y respetada por quienes vivimos en el Alto Valle. Dos camiones que chocan, un médico muerto y 22 heridos, una joven que avanzaba en su moto y, por cuestiones que aún se investigan, es impactada por un vehículo de grandes dimensiones, un hombre que muere calcinado. Las muertes y la tragedia son incontables.

Javier Galli es un fotógrafo que hace 15 años se vino desde Bahía Blanca a vivir al Alto Valle. En su ciudad de origen era administrativo para Canal 7, pero una vez asentado en la región siguió trabajando como administrativo para una empresa frutícola ubicada en la zona de Allen.

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Muestra disponible hasta el 4 de octubre en el Museo Municipal de Bellas Artes. (Foto Tania Domenicucci)

Cuando su suegro se enteró de que iba a trabajar en esa misma zona, le advirtió casi de inmediato: que tuviera cuidado con la Curva de Verani. A simple vista y en un principio, para Galli no había nada fuera de lo común en aquel tramo.

Pero su experiencia en una empresa televisiva, el contacto con investigaciones y el hecho de que estaba perfeccionando su trabajo de fotografía en serie despertaron una gran curiosidad: ¿qué tenía de interesante y trágico esa curva?

Dos años más tarde, el 30 de septiembre de 2025, inaugura su muestra fotográfica —combinada con instalación, investigaciones y relato sonoro— a la que denominó “Curva de Verani”.

La muestra es un recorrido entre lo real y el mito. No pueden separarse porque constantemente se entrecruzan y, aunque los resultados estén a la vista de todos, lo que hay detrás de tanta tragedia suele desdibujarse u ocultarse en ese pequeño pliegue de la historia local.

Siendo extranjero de esta tierra, lo primero que hizo fue empezar a investigar. (Foto Tania Domenicucci)

Siendo extranjero de esta tierra, lo primero que hizo fue empezar a investigar. Por internet, con gente conocida y hablando con el personal de la Subcomisaría 54 de Guerrico. “Y después encontré el lugar, la chacra donde encontré algunas cosas interesantes”, explica Galli.

En este punto la historia comienza a desdibujarse, y es donde surge la idea que motoriza el proyecto: ¿qué es real y qué es mito? Porque no es cualquier chacra, en teoría pertenece a la familia Verani y por muchos años vivió allí la familia Menguelle, que en 1991 sería atravesada por la tragedia y la pérdida de una de sus hijas: Vanesa Menguelle, a quien nunca más se volvió a ver con vida.

Galli escribe y adjunta el parte policial de la desaparición de Vanesa. “Testigos aseguraban haberla visto caminando sola en la noche de su desaparición en dirección a la ‘Curva de Verani’. Sin embargo, nadie ha podido precisar lo que ocurrió después. Un vecino que circulaba en su camioneta la vio caminando con paso tambaleante cerca del galpón de su chacra, pero pensó que estaba volviendo a su casa. Esa fue la última vez que alguien la vio con vida”.

Vanesa tenía 20 años y sufría de problemas mentales que, aparentemente, fueron potenciados por la exposición a agroquímicos. “Sus últimos días en la chacra fueron extraños, marcados por conductas erráticas. Algunos dicen que hablaba sola, otros aseguran que la vieron vagar entre los cultivos secos, como si buscara algo que nadie más podía ver”.

De aquel dato real se desprenden una serie de eventos trágicos e inexplicables en la curva. (Foto Tania Domenicucci)

De aquel dato real se desprenden una serie de eventos trágicos e inexplicables en la curva. Los siniestros viales son prevenibles y evitables, al estar causados por errores humanos o condiciones que pueden ser controladas. Pero lo que nunca pudo ser controlado en ese tramo fue la cantidad de choques, despistes y muertes. Desde entonces surge el mito: la curva está, por así decirlo, “maldita”.

Pese al escepticismo de la gente, Galli señala que la muestra tuvo buena aceptación y que los comentarios fueron interesantes. Desde que inauguró hace dos semanas, no deja de recibir mensajes de personas que cuentan sus experiencias. Aunque similares entre ellas, resultan inolvidables para quienes tuvieron que atravesar un momento sobrenatural.

Un intento por conectar los distintos sucesos que marcan el compás del mito. Foto Tania Domenicucci)

“Yo creo que cuando uno entra lo primero que ve es la curva, aunque una de las críticas que tuve, por ejemplo, es que después vienen las imágenes de la chacra. Y es porque la curva es el lugar emblemático, posteriormente la historia pasa a otro lugar, pero la curva también es lo que lo rodea”, explica Galli.

“Creo que por la imagen más simbólica, yo la dejo al final. ¿Es una mancha? ¿O no?”, cuestiona. Las paredes de la casa están pintadas por grafitis, dedicatorias de amor a una Vanesa a quien se desconoce el apellido, y una habitación con decoración infantil que probablemente perteneció a la joven desaparecida.

En el último margen de la muestra se encuentran las líneas de tiempo de la investigación, un intento por conectar los distintos sucesos que marcan el compás del mito.

Hay fotos de la fruticultura, recortes de otras investigaciones, partes policiales, pero lo que se lleva toda la atención son los agroquímicos. “Acá hay una máquina que está manipulando un nene, el hombre al lado está fumando, todo parece un juego. No sé si son cancerígenos, pero es un químico que ingresa constantemente al cuerpo. Para mí es peligroso”, explica Galli, conocedor del tema.

La idea es que la obra sea interpretada por el espectador. Galli busca que quien mire la muestra pueda comprenderla y que, de alguna manera, “cierre”, aun cuando parte de un hecho inconcluso.

“Quiero que ellos lo interpreten como quieran, porque una vez que presentó la obra deja de ser mía. Pero la intención es no separar lo real del mito: accidentes viales pasan en el lugar constantemente, incluso mientras realizaba la investigación. Son verdaderas, tragedias que vienen pasando desde hace años y eso no es ficticio” concluyó.

La muestra estará disponible hasta el 4 de octubre en el Museo Municipal de Bellas Artes «Juan Sánchez» ubicado sobre la Terminal de Roca, en calle Uruguay al 650. La entrada es libre y gratuita.

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