REDESCUBRIMIENTO
Jorge Corona reapareció y contó a qué se dedica actualmente tras años lejos de los medios
Durante muchos años y en la cúspide del humor argentino, Jorge Corona se erigió como una figura incuestionable en teatro y televisión, cautivando a su público con sus participaciones tanto en la pequeña pantalla como sobre las tablas. La ciudad de Mar del Plata, en particular, fue testigo de su arte, viéndole llenar salas y desatar risas durante sus extensas temporadas de verano. Sin embargo, alejado ahora de la intensidad de los reflectores y del ajetreo que acompaña a la vida pública, Jorge tomó una decisión relevante: apartarse de los escenarios y abandonar esa vida de simpatía constante
A los 78 años decidió que era momento de finales definitivos. En 2022, fue precisamente entonces cuando anunció su alejamiento de la escena artística, permitiéndose a sí mismo refugiarse en un entorno más tranquilo. Mostrar una salida de tal calibre estuvo ligado a problemas de salud, específicamente a una lucha contra el alcoholismo que lo afectó durante sus años de carrera. Un joven Jorge probó el alcohol en un intento de superar su natural timidez y los temores que provoca el escenario, recurso que con el tiempo se convertiría en una adicción que lo acosó en su vida tanto profesional como íntima.
No obstante, hoy en día, tras tres décadas de completa sobriedad, el cómico argentino reconoce que el compromiso hacia una vida equilibrada es una pelea diaria, reconociendo que son más de 30 años viviendo cada día alejado del alcohol, pero enfrentando los retos de la recuperación constante. "Ya no hay más alcohol en mi vida, ya he tenido lo suficiente," compartió Corona, denotando cuán arduamente ha trabajado para construir una existencia satisfactoria, libre de las ataduras pasadas. En sus últimas entrevistas insiste en enviar un mensaje enfocado en el poder de la rehabilitación: "Muchos creen que no es posible, pero se puede reconstruir una vida normal cumpliendo nuestras propias normas y alcanzando la serenidad."
El soporte de su inseparable esposa, Mónica Corona, y los sólidos lazos que forjó en Alcohólicos Anónimos, fueron vitales en esta fase de reorganización existencial. Jorge atribuye a estas bases de apoyo su fundamental recuperación y el redescubrimiento de una vida alineada con la sobriedad.
Aunque ahora Jorge Corona ha optado por un perfil bajo, fuera de la constante presencia pública, terminó su odisea artística de una manera grandiosa: una temporada teatral memorable en Mar del Plata que ofreció a la élite del espectáculo argentino un cierre resonante con ese mismo tono que adornó y definió su carrera.
Desde su retiro, ha reducido considerablemente sus apariciones en público, lo que parece señal de un verdadero retorno a lo sencillo y esencial de la vida familiar.
Mientras hoy aborda su día a día con una calma que raramente asociamos con las grandes celebridades, su legado continua siendo una viva presencia en aquellos que recuerdan el genio detrás de sus comentarios provocativos y chistes ingeniosamente agudos. Aunque las luces del teatro y la televisión ya no lo bañan en luz constante, la huella y herencia de Jorge Corona perdura en el microuniverso de la cultura popular argentina.