RESILIENCIA
Cris Morena volvió al escenario y habló de la muerte de su hija Romina y su nieta Mila
Cris Morena apareció en público después del golpe más duro: la trágica muerte de su nieta Mila, de solo siete años, ocurrida el 29 de julio en Key Biscayne. Lo hizo en un show de Erreway en el Movistar Arena, en Buenos Aires, a sala llena, y con el corazón partido pero firme.
Frente a miles de fans enloquecidos, la creadora de éxitos decidió subir al escenario para recibir ese abrazo colectivo que tanto necesitaba. Y eligió un día cargado de símbolos: a horas del cumpleaños de su hija Romina Yan, que murió en 2010 a los 36 años.
“¡Qué maravilla, qué noche mágica, única, irrepetible, maravillosa! Hoy es el cumple de Camila (Bordonaba) y todos ustedes acá escuchando las canciones que hice con tanto amor hace tanto tiempo y que todavía siguen vigentes”, arrancó emocionada. Y agitó a la multitud: “¡Vivan las canciones, viva el amor!”.
La emoción la desbordó cuando mencionó a su hija y a su nieta fallecidas. “Mañana es el cumpleaños de mi hija Romina que está con Mila”, dijo conmovida. Y agregó: “A través de la música, la amistad y el amor, quería mostrarles que no estaban solos. Rebelde Way es pasión, es romper con lo que nos impide volar, son esas ganas locas de vivir la vida”.
Cris, entera pero en carne viva, también dejó un mensaje que atravesó a todos los presentes. “Me hizo rebelde, dejé lo cómodo y aposté con mi corazón en la mano por lo que creía y soñaba. La rebeldía no es confrontar, es encontrar nuestro propio camino, jugársela, ir por más y no conformarse nunca”.
Y fue más allá con un discurso que mezcló resiliencia y filosofía de vida. “No se conformen nunca con lo que el mundo impone. Nuestra tierra necesita a los que tienen el coraje de soñar, de respetar su corazón, de correr riesgos para que la vida sea plena, de apasionarse”, insistió.
El cierre fue un llamado a resistir en tiempos difíciles. “En un mundo que parece sordo, mudo y ciego, los rebeldes están vivos, por eso hay que resistir”, sentenció. El estadio explotó en aplausos.
Vale recordar que Romina Yan, la hija mayor de Cris, murió el 28 de septiembre de 2010 a los 36 años tras un paro cardiorrespiratorio no traumático. Esa mañana había corrido por la ribera de Martínez, llevó a sus hijos al colegio y luego entrenó en un gimnasio de la zona.
Al salir, Romina se desplomó en la calle. La llevaron de urgencia al Hospital Central de San Isidro, donde intentaron reanimarla durante 50 minutos sin éxito.