2025-09-04

Juan Sánchez, el inmigrante andaluz que encontró en Roca su lugar y fue autor de la obra más popular de la Patagonia

En el Día del Inmigrante, la historia de Juan Sánchez se vuelve símbolo de lo que significa llegar a una tierra nueva y dejar huella. Andaluz de nacimiento, se radicó en Roca a los 27 años, tras huir de la Guerra Civil española. Sus esculturas marcaron a la ciudad y a toda la región. Su legado vive en el Museo de Bellas Artes que lleva su nombre.

Cada 4 de septiembre, Argentina celebra el Día del Inmigrante, una fecha que recuerda a quienes eligieron el país como su hogar y su lugar de futuro. La conmemoración, establecida en 1949 por Juan Domingo Perón, se inspira en el decreto firmado en 1812 por el Primer Triunvirato para fomentar la inmigración.

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Roca es parte de esa historia. Desde sus primeros años recibió a familias inmigrantes que dieron impulso a la producción frutícola, al comercio y también a la vida cultural de la región. Entre ellos, un nombre ocupa un lugar destacado: Juan Sánchez (1920-1991), escultor andaluz que se radicó en la ciudad a los 27 años, después de dejar atrás la Guerra Civil española.

Al llegar a Roca, trabajó de todo: embalador, repostero, fotógrafo y otros oficios, con el sueño de traer a su familia desde España, algo que logró con esfuerzo a lo largo de las décadas. Aunque desde niño fue un gran dibujante, fue recién en sus 50 años cuando empezó a tallar madera, etapa que marcaría para siempre su trayectoria artística. Su mirada como fotógrafo y dibujante le dio un sello distintivo a cada una de sus esculturas.

Sánchez fue el autor del Cristo Crucificado que se impone dentro de la catedral. Foto: (Tania Domenicucci)

De su obra se destacan varias series: los personajes del Martín Fierro, que recorrieron el mundo; tallas sobre indígenas y mujeres atravesadas por un hondo dolor; y figuras históricas como el Juan Manuel de Rosas que hoy se encuentra en Bariloche. Pero sus trabajos más reconocidos siguen siendo el Cristo Crucificado de la Catedral "Nuestra Señora del Carmen", otras imágenes religiosas en ciudades como Bahía Blanca y Tres Arroyos, y sobre todo el busto de Ceferino Namuncurá en Chimpay.

La escultura de Ceferino en Chimpay. Foto: (Tania Domenicucci)

Esa talla en madera, realizada en 1986 para el centenario del nacimiento de Ceferino, trascendió el arte para convertirse en símbolo de devoción popular. Vestido con un poncho mapuche y cobijado por millones de fieles que lo tocan, lo acarician y rezan frente a él, el busto se transformó en la obra de arte más visitada de la Patagonia. Incluso fue colocado en el escenario durante la beatificación de Ceferino, en un acto transmitido al mundo entero.

La escultura de Ceferino, al poco tiempo de ser finalizada. Foto: Marilu Villaruel

 

En reconocimiento a su legado, en 1983 se inauguró el Museo Municipal de Bellas Artes “Juan Sánchez”, el más antiguo de la Patagonia especializado en artes visuales. El espacio conserva un patrimonio de más de 230 obras entre pinturas, esculturas, dibujos, grabados, fotografías y tapices. Desde 2018 funciona en el primer piso de la terminal de ómnibus, con actividades, muestras y charlas que mantienen vivo el espíritu cultural que el escultor dejó en la ciudad.

“Llegó muy joven y adoptó la ciudad para siempre. Tuvo mil oficios pero lo que le brindó más satisfacciones fue el arte”, recordó su sobrina Marilú Villaruel, junto a  fotografías de sus obras que compartió en grupos locales que rescatan la memoria roquense como "Roca es de todos".

El artista frente a su escultura de Juan Manuel de Rosas. Foto: Marilu Villaruel

En este Día del Inmigrante, la historia de Juan Sánchez representa a miles de hombres y mujeres que llegaron a Roca con lo puesto y construyeron mucho más que un futuro: construyeron identidad. Su obra, su museo y la huella que dejó en la comunidad confirman que el arte también es una forma de arraigo y pertenencia.

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