2025-09-01

146° aniversario de Roca: del “Canal de los Milicos” al Paseo del Canalito, la obra que cambió la historia del Alto Valle

Hoy es lugar de encuentro, descanso y recreación. Pero hace más de un siglo, el Canalito fue la respuesta a una necesidad urgente: llevar agua a la tierra para que General Roca pudiera crecer.

El actual Paseo del Canalito es uno de los lugares más emblemáticos de General Roca. Pero su historia comenzó hace más de un siglo, cuando la necesidad de riego llevó a la construcción del “Canal de los Milicos”, una obra que marcó el desarrollo productivo no solo de la ciudad, sino de toda la región del Alto Valle.

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En los primeros años de la Colonia General Roca, a los pobladores les desvelaba una preocupación: el riego de las tierras. Resolver ese desafío era clave para garantizar la producción y el asentamiento en la zona. Fue el gobierno nacional quien, en 1883, decidió buscar un ingeniero capaz de llevar adelante una obra de irrigación que cambiara la realidad local.

Así llegó a la región Hilarión Furque, ingeniero sanjuanino que diseñó y dirigió la construcción del Canal de los Milicos, llamado así porque fue levantado en gran parte con mano de obra militar, prisioneros indígenas y también trabajadores de San Juan.

Las obras comenzaron en 1883 y concluyeron en enero de 1885. El canal se habilitó de manera definitiva el 25 de mayo de 1886. Tenía 20 metros de ancho, una longitud de 55 kilómetros y estaba destinado a regar parte de las 42.000 hectáreas de la Colonia General Roca, subdivididas en lotes de 100 hectáreas.

El canal se alimentaba de una toma libre sobre la margen izquierda del río Neuquén, a unos 2.000 metros aguas arriba de la confluencia. Avanzaba casi paralelo a lo que hoy es la Ruta Nacional 22 y llegaba hasta el antiguo emplazamiento de Fisque Menuco. La construcción se realizó con los recursos de la época: rastrones, palas de buey, caballos, picos y azadones.

Con el tiempo, sin embargo, el canal comenzó a deteriorarse. En 1897 prácticamente no conducía agua. Fue entonces cuando Rudesindo Roca, hermano del expresidente Julio Argentino, prometió a Alejandro Stefenelli que, si lograba mantenerlo en funcionamiento durante 14 meses, contrataría al mejor ingeniero hidráulico para resolver el problema del riego. Stefenelli modificó la toma y cumplió el desafío.

La llegada de Cipolletti y la gran inundación

En 1898, el ministro de Obras Públicas Ezequiel Ramos Mexía contrató al ingeniero César Cipolletti para estudiar la irrigación de los ríos Neuquén, Limay, Negro y Colorado. Pero antes de que los proyectos avanzaran, una catástrofe natural marcó un giro en la historia: la gran inundación de julio de 1899 destruyó la bocatoma del Canal de los Milicos, el Fuerte Roca y gran parte de las edificaciones. La población debió trasladarse a lo que hoy es la actual ciudad de General Roca.

Una de las postales de la inundación en el pueblo viejo

Años más tarde, en 1907, por iniciativa de Ramos Mexía se creó la Cooperativa de Irrigación, cuyos integrantes debían encargarse de construir y mantener los canales. El sistema modificó también la dinámica económica: el precio de la tierra pasó de 50 a 2 pesos por hectárea, pero con la condición de aportar 48 pesos por hectárea a la cooperativa.

En 1908, ya bajo la presidencia de Figueroa Alcorta, Cipolletti fue nuevamente convocado para dirigir las obras, pero falleció en alta mar cuando viajaba desde Génova hacia Buenos Aires. En su lugar, los trabajos quedaron a cargo de un grupo de ingenieros italianos, entre ellos Severini, quien propuso la construcción de un dique sobre el río Neuquén que regulara crecidas y alimentara el canal de riego del Alto Valle.

El avance del ferrocarril hasta Barda del Medio en 1910 facilitó las obras del canal principal, diseñado por el ingeniero José Cantutti. A pesar de las dificultades económicas de la Primera Guerra Mundial y de las crecientes del río, el dique se terminó en 1916. Ese mismo año se habilitaron los canales secundarios “La Picasa” (3.675 hectáreas) y “La Lucinda” (6.992 hectáreas).

En 1921, el Canal de los Milicos pasó a formar parte de la red nacional de riego, abastecido desde el canal principal. Entre 1928 y 1931 se completaron los canales secundarios y la red de colectores de drenaje que consolidaron la irrigación en toda la región.

Del riego al paseo urbano

Con el tiempo, el tramo urbano del Canal de los Milicos fue revestido y se transformó en lo que hoy conocemos como el Paseo del Canalito, uno de los lugares más característicos de General Roca.

El canal no solo es símbolo de la historia productiva, sino también un espacio de encuentro social y cultural. En 1979, las plazas ubicadas en su recorrido entre las calles Mendoza y San Juan fueron bautizadas con los nombres de distintas localidades del Alto Valle: Chichinales, Villa Regina, General Godoy, Huergo, Mainqué, Cervantes, Stefenelli, General Roca, J.J. Gómez, Guerrico, Allen, Fernández Oro, Cipolletti, Ferri, Cinco Saltos, Contralmirante Cordero, Barda del Medio y Villa Manzano.

Así está actualmente la obra que a pico y pala crearon los primeros habitantes de tierras roquenses. Foto: (Tania Domenicucci)

El Paseo del Canalito, hoy espacio de recreación y ocio para los roquenses, nació como respuesta a la gran preocupación de los primeros pobladores: el riego. Esa obra monumental fue el primer eslabón de un sistema que transformó la vida productiva del Alto Valle y que aún hoy sigue siendo parte de su identidad.

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