2025-08-24

SALUD

Personas mayores de 60 años: cuál es la presión arterial que deben tener

Dado que puede provocar daños tanto con sus valores elevados, como problemas con sus niveles bajos, resulta fundamental mantenerla dentro de los rangos recomendados.

Envejecer viene con su propio conjunto de desafíos, y uno de los desafíos más prominentes para los mayores de 60 años es mantener una presión arterial saludable. A medida que los años pasan, el cuerpo humano experimenta varios cambios, y en el caso del sistema circulatorio, los vasos sanguíneos comienzan a perder su elasticidad natural. Este proceso natural inevitablemente provoca un incremento en la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, un factor crucial que demanda atención constante.

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Definir qué se entiende por una presión arterial adecuada no es simplemente una cuestión de números, sino de salud integral. Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, la presión arterial consta de dos valores fundamentales: el sistólico, que es la presión ejercida por la sangre contra las arterias cuando el corazón late, y el diastólico, que es la presión mientras el corazón descansa entre un latido y otro.

Actualmente, las pautas revisadas por la Sociedad Europea de Cardiología recomiendan que, para las personas mayores de 60 años, la presión sistólica se mantenga entre 130 y 139 mmHg y la diastólica entre 70 y 79 mmHg. Estos valores no deben tomarse a la ligera, ya que una hipertensión no controlada evoluciona de manera silenciosa y progresiva.

Identificar acertadamente qué causa la presión arterial alta es vital. Entre las razones comunes se encuentra el proceso natural de envejecimiento, que conduce al endurecimiento de las arterias. Sin embargo, también entran en juego otras variables: una dieta excesiva en sal, un estilo de vida sedentario, el estrés constante, el sobrepeso y hábitos nocivos como el consumo de alcohol y el tabaquismo. Incluso trastornos crónicos, como la insuficiencia renal, junto con predisposiciones genéticas, representan riesgos importantes para esta condición.

Las consecuencias más alarmantes de una presión arterial descontrolada están relacionadas con su relación directa a problemas como ataques cerebrales y fallos cardíacos. Tristemente, no solo ataca el sistema cardiovascular; también tiene impactos negativos en los riñones y puede propulsar un deterioro cognitivo severo o demencia vascular. De igual manera, hay riesgo para la visión y la arteriopatía con potenciales aneurismas.

Reconocer que la presión arterial demasiado baja también es peligrosa es esencial. Los signos comunes como mareos, desmayos y vértigos, son indicadores críticos que no deben ignorarse. Estas condiciones pueden tener efectos devastadores, especialmente por el riesgo elevado de caídas que pueden llevar a fracturas severas en adultos mayores. Es crucial mantener la presión bajo control para evitar los efectos indeseados tanto de su incremento como de su disminución.

El camino hacia mantener una presión arterial óptima en la adusta edad no es sencillo, pero no imposible. Establecer una dieta balanceada, practicar ejercicio de manera regular y aprender a manejar el estrés son estilos de vida esenciales. Estas prácticas de consenso, complementadas con la consulta médica regular, construyen la mínima protección esencial para el sistema cardiovascular de nuestros adultos mayores, asegurando una vida más larga y satisfactoria.

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