Costanera barilochense: forma parte del circuito histórico, es una atracción turística y se transformó en eje de una polémica
¿Puede una avenida ser parte del circuito histórico de la ciudad y transformarse en una sugerencia para que los turistas le presten atención? La respuesta en un rotundo sí cuando se habla de la Costanera de Bariloche, que integra a las avenidas 12 de Octubre y Juan Manuel de Rosas.
Seguramente, estarán aquellos que protesten: “¿Qué hay ahí para mirar? ¿Los baches?”. Pero, claro, el asunto, en este caso, no tiene que ver con el asfalto, sino con el marco imponente que se disfruta al observar hacia el lago, con el espejo de agua y las montañas al otro lado.
La avenida fue diseñada por el arquitecto Ernesto Estrada hacia 1938, en conjunto con el Centro Cívico, como parte de un proyecto urbano de remodelación que Parques Nacionales encaró entre 1934 y 1944. Para su construcción, se expropiaron tierras. La intención era generar una vía de alto valor paisajístico, vinculada al recorrido turístico hacia Llao Llao, ya que empalma con la avenida Bustillo.
En definitiva, se pretendía jerarquizar ese inicio del camino. Su extensión es de algo más de dos kilómetros, y va desde la plaza Perito Moreno hasta el monolito en homenaje a José de San Martín.
Su composición, en tanto, se efectiviza con dos calles separadas por una platabanda arbolada, con un amplio veredón y murete de piedra.
Cabe resaltar que la perspectiva panorámica es imponente. Caminar por los senderos a ambos lados de las cintas asfálticas, por ejemplo, ofrece un paraíso visual.
Más allá de eso, debe señalarse que, junto a ella, sobre la vereda sur, se erigieron edificios emblemáticos de Bariloche. A modo de ejemplo, es factible citar la edificación destinada a movilidad de Parques, la Escuela N° 266 y la Catedral, además del propio Centro Cívico.
Resulta claro que el modelo que se quería imponer, para enmarcar el recorrido, se vinculaba a una arquitectura pintoresquista en piedra y madera.
Por otra parte, a partir de trabajos realizados en los últimos años, desde la calle Onelli hacia el lado del Skate Park, se completó, en la zona “baja”, es decir, junto al lago, un paseo para los transeúntes que desean disfrutar del Nahuel Huapi “ahí nomás“, apenas a unos metros. Ese camino brinda una “intimidad” con el agua mayor a la que ofrece la vereda de la parte superior, junto a la avenida, donde quizá el sonido provocado por los vehículos distraiga un poco los sentidos.
Más allá de eso, debe señalarse que, en el último tiempo, la Costanera se ha transformado en centro de una polémica relacionada con el objetivo del intendente Walter Cortés de retirar los pinos del sector. Como hay personas que no coindicen con la idea, la intención del jefe comunal es que el tema se dirima en un referéndum popular pautado para el 9 de noviembre, en cuyo punto cinco se consultará: “¿Está usted de acuerdo con reemplazar los pinos de la costanera priorizando especies autóctonas?”.