CONTROVERSIA
Viviana Canosa contó por qué la echaron de El Trece y apuntó contra las autoridades del canal
Viviana Canosa, una de las figuras más controversiales de la televisión argentina, ha vuelto a acaparar los titulares tras destapar lo que, según ella, fue el verdadero motivo de su despido de El Trece. La popular conductora, conocida por no mantener silencio sobre sus opiniones y denuncias, salió al cruce de las versiones mínimas y parciales que se tejieron alrededor de su brusca desvinculación del famoso canal.
Viviana Canosa se refirió al tema a través de una interacción en redes sociales que rápidamente se viralizó. Un usuario destacó su pesar por la cancelación del programa de Canosa, afirmando que era lo único que miraba de su programación. Fue allí donde la conductora lanzó una afirmación que echó por tierra cualquier rumor señalado hasta ese momento: 'Pero no querían opinión, ni política, tampoco información', expresó resolutamente. Esta declaración no solo encendió nuevamente la controversia sino que subrayó una supuesta censura editorial a la que habría estado sometida en la señal.
El estallido de esta situación tiene sus raíces a inicios del programa, cuando Canosa ya había protagonizado enfrentamientos mediáticos al señalar sin pruebas contundentes a personalidades del espectáculo dentro de una red de trata. Esta acusación no solo tensó su relación con la señal sino que colocó al entonces directivo Adrián Suar en una encrucijada. Las tensiones crecieron y al finalizar el día, el programa no fue sólo cancelado por las bajas visualizaciones, sino porque las temáticas abordadas y las decisiones editoriales sobrepasaron los límites que el canal estaba dispuesto a manejar.
Mientras El Trece guarda silencio, la retiraba conductora redirige su energía a un espacio más libre de censura. En Carnaval, el canal de streaming, Canosa ha encontrado su voz nuevamente y tampoco ha permitido que el polémico final de su ciclo en El Trece pase desapercibido. Tras meses de vínculos rotos con su antigua casa televisiva, su trabajo continua demandando un análisis sin ataduras y su denuncia de censura una discusión ampliamente necesaria.
Esta experiencia ha sido un ejemplo notorio de las fricciones entre la libertad de expresión y el manejo editorial. Canosa, con el impulso de su rigidísima e influyente actividad en redes, mantiene viva la flama de su relato al tiempo que plantea con rapidez sus siguientes pasos. Para ella, la nueva ruta que marca con su labor sigue un criterio inmutable: hablar sin restricción e informar con vehemencia inquebrantable.