2025-07-11

MARCÓ UN RÉCORD EN 15 AÑOS

La inseguridad alimentaria afectó a uno de cada tres chicos en 2024

La forma más extrema del fenómeno alcanzó al 16,5% de las infancias. Se trata del nivel más alto en más de una década.

En el transcurso del año 2024, un sombrío panorama alimentario se cernió sobre Argentina, según el último informe alarmante del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODS-UCA).

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En dicho año, aproximadamente 4,3 millones de menores fueron víctimas de inseguridad alimentaria, marcando el punto más álgido en esta preocupante tendencia, no observado desde hace al menos 15 años. Se reveló que la inseguridad alimentaria alcanzó al 35,5% de los menores en el país, con un impacto devastador particularmente en aquellos provenientes de hogares monoparentales y con empleo precario.

El informe titulado “Inseguridad alimentaria en la infancia argentina: un problema estructural observado en la coyuntura actual”, desglosa un escenario complejo y multifactorial. Precariedad laboral, pobreza estructural y desigualdad han sido siempre presentes en la ecuación, pero las cifras sugieren una agravación en los últimos años. Desde 2010, una trayectoria ascendente ha ensordecido los indicadores positivos, con picos significativos en 2018, el año de la pandemia en 2020, y más recientemente debido a la crisis socioeconómica en curso.

Investigaciones llevadas a cabo bajo la coordinación de los expertos Ianina Tuñón y Agustín Salvia, revelan que los hogares más vulnerables ”particularmente los monoparentales”registraron una incidencia de inseguridad alimentaria 12 puntos porcentuales mayor que aquellos biparentales dentro de la ventana de estudio comprendida entre 2010 y 2024. Estos hogares, junto a las familias más numerosas, acentúan disparidades, reflejando una desigualdad que sigue creciendo entre los segmentos más y menos favorecidos.

En cuanto a la relación entre pobreza e inseguridad alimentaria, se indicó que un 67% de los menores vivieron en condiciones de pobreza durante el primer semestre de 2024. Aunque se observó una ligera reducción en el segundo semestre, atribuida principalmente a políticas como la Tarjeta Alimentar (TA) y la Asignación Universal por Hijo (AUH), las cifras reflejaron un continuo desafío.

En términos de distribución geográfica, el área metropolitana de Buenos Aires ha presentado consistentemente cifras elevadas, pero un inquietante aumento en las provincias del interior del país ha acercado aún más el fenómeno de la inseguridad alimentaria a cifras preocupantes de 35% y 36%, respectivamente.

La evidente correlación entre niveles educativos y acceso alimentario ha arrojado luz sobre otro factor crítico; con niños en hogares donde se presentaron déficits educativos mostrando perjuicios extraordinarios comparados con sus pares escolarizados, resaltando la función esencial que juegan las instituciones educativas no solo educativas, sino también como redes de soporte y nutrición.

Enfrentar este drama nacional requiere una acción sostenida y centrada en las raíces mismas del fenómeno. Expertos del ODS-UCA hacen un llamado claro para políticas públicas que no traten solamente los síntomas evidentes, sino que enfrenten las fallas estructurales en distribución del ingreso, acceso a oportunidades laborales dignas, y políticas inclusivas que pongan a los menores y su derecho a una nutrición adecuada como lente conductora.

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