Más consumo y menos oportunidades: el drama de la situación de calle en Roca
“Es la última vez, es la última vez” escucha decir a uno de los usuarios Fabiana Sandoval, encargada del Centro de pernocte para personas en situación de calle. Pero es más difícil de lo que parece. Este usuario es reincidente desde hace tres años.
“Necesito quedarme una semana, para juntar la plata y pagar un alquiler”, dice otro usuario que sabe que su situación de calle se puede revertir haciendo una que otra changuita.
“Me llaman de la municipalidad para decirme que había un señor durmiendo en una carpa al costado de la ruta. Quince años estuvo trabajando en una chacra y lo despidieron. No tenía donde dormir, vino con mucha vergüenza y frustración”, detalla Sandoval, quien comentó que al poco tiempo este hombre consiguió un trabajo y pudo continuar con su vida.
Son muy diversas las historias de vida de quienes asisten al dispositivo estatal de pernocte de General Roca, ubicado en calle Santa Cruz 2276. Algunas de esas vidas están atravesadas por el consumo, ruptura de vínculos familiares, falta de trabajo y oportunidades.
De lunes a domingo desde las 18 hs esperan en el portón de ingreso al espacio que cuenta con 12 plazas rotativas, dispone de alojamiento, alimentación, limpieza y abrigo. “El protocolo inicial dice que son hasta 40 días que pueden permanecer, no son continuados para que ellos salgan a buscar otras posibilidades o se puedan vincular con su familia”, comenta Sandoval.
Desde hace dos meses el número de personas en situación de calle que asisten al centro aumentó. Por día, todos los días, tienen alrededor de 5 a 7 usuarios, sin contar a todos aquellos que no pueden ingresar.
“La única regla de admisión que nosotros tenemos es que no pueden ingresar bajo efectos del consumo porque es riesgoso para ellos, sus pares y los trabajadores. A muchos les cuesta cumplir con esta normativa”, aseguró.
Sandoval comenta que en el último tiempo ha recibido llamadas comentándole que cada vez hay más gente en la calle, durmiendo en la guardia del hospital, en la estación del tren, plazas, afuera de instituciones, dentro de cajeros de banco.
“Yo te puedo asegurar que el 50 % de esas personas que ven durmiendo en la calle primero han pasado por acá. Pero el problema es el consumo, ellos prefieren dormir en cualquier lado y no tener que manejar su adicción” aclaró.
El consumo de alcohol y drogas afecta y mucho, al punto de que vuelve permanente la situación de calle. “Más allá de que yo tenga la voluntad de decir listo y no consumo más, me va a traicionar mi organismo, me lo va a pedir mi cerebro” comenta y asegura que difícilmente la situación de calle se revierta si primero no se resuelve el problema de consumo que afecta no solo a los vínculos familiares, sino que imposibilita conseguir y sostener un trabajo para pagar un alquiler.
Desde hace dos años que funciona el centro de pernocte y trabaja de manera vinculada con instituciones y organizaciones sociales para revertir la adicción. “La internación se puede dar en Viedma y Bariloche. Acceden a realizar el tratamiento, pero son muy pocos los que realmente pueden terminarla. De igual manera, nosotros damos todas las herramientas para que puedan realmente resolver su adicción”.
Respecto a mujeres, Sandoval comenta que la población femenina en situación de calle es muy baja, tanto así que la última consulta de ingreso para una mujer fue hace un año. “Se da intervención a Municipio o Desarrollo Social que coordina y resuelve”, y detalla que en caso de ser niños, interviene directamente Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de Argentina.
Detrás de una persona que termina en la calle hay sueños, deseos y una familia que padece las consecuencias de sus decisiones. “El año pasado vino un señor de 45 años que estaba en la calle y quería ser taxista. Entonces se lo acompañó en todo el proceso para hacer el curso y sacar el carnet. Después recayó porque tenía problemas de alcoholismo”.
Para los operarios es una situación muy dura de afrontar, aprender a sobrellevar el enojo y frustración de esas decisiones. Sin embargo, hay algo que está claro para ellos.
“Son adultos y los que terminan decidiendo son ellos. Uno les muestra todo el abanico de posibilidades y va marcando límites, pero si deciden seguir en la misma situación es decisión de ellos”, concluyó.
Aunque no todas las historias tienen un final feliz, el espacio busca ser una herramienta para ofrecer una nueva oportunidad de volver a empezar.