José Mozzoni le puso palabras al alma: desde San Martín, el periodista roquense habló de su primera novela
Una tarde de nieve intensa en Villa La Angostura (Neuquén), con la ruta cerrada y el regreso a casa postergado, José Luis Mozzoni tomó su celular y empezó a escribir. No sabía que ese texto que nació en una tarde imprevista terminaría convirtiéndose en "Canciones que se escriben solas", un relato breve, introspectivo y lleno de imágenes cordilleranas que sigue encontrando lectores más de un año después de su publicación.
“Ya había tenido tres hijos, había plantado árboles en San Martín y dije: me falta el libro”, relata con un tono alegre, que a quienes ya lo conocemos, nos permite imaginar que se sonríe cuando suelta esa expresión. Y de ahí en más, la charla con ANR fluye con naturalidad. La novela fue presentada en 2024 en la Feria del Libro de San Martín de los Andes, ciudad neuquina en la que vive con su esposa e hija. Desde hace poco también se consigue en Roca Libros, y puede comprarse online o en la librería Patalibro, en San Martín.
"Canciones que se escriben solas" fue publicada por la editorial Autores de Argentina y corregida junto al escritor nacido en Bueos Aires y radicado también en la cordillera neuquina, Marcelo Gobbo. La historia fue escrita sin intención de convertirse en libro. “No arrancó con la idea de ser una novela, ni de ser un libro. Fue un ejercicio psicológico interior”, cuenta Mozzoni.
Tiene apenas 40 páginas, y está protagonizada por Jeremías, un joven de 23 años que toca en la peatonal, vive con sus padres, se enamora por primera vez y busca una forma de sentirse libre. “Es una novela breve, brevísima, como me gusta decir. Está pensada para los tiempos de hoy, para que los chicos lean en papel”, explica. El texto transcurre en tres pueblos que podrían ser uno solo. “Me fui dando cuenta, mientras escribía, de que hablaba del mismo lugar. Esos tres pueblos podrían ser perfectamente San Martín en distintas épocas”.
Nacido en Roca, José Luis estudió música en el IUPA y periodismo en la Universidad Nacional del Comahue. Interrumpió la carrera cuando fue padre, a los 20 años, pero los años no lo sacaron del camino y se propuso recibirse y lo logró. Con los años trabajó en radio, televisión y medios gráficos, y fue parte del equipo de Estudio País, el ciclo que conducía el reconocido Juan Alberto Badía, a quien considera un referente.
Hoy su trabajo sigue ligado a la comunicación, en proyectos personales y familiares. La escritura siempre estuvo en su vida y con su primera novela incursionó en la ficción. Así, el escribir se transformó en una herramienta más para decir lo que siempre estuvo adentro.
“Estoy trabajando en una segunda novela, y también con cuentos más cortos que aún no publiqué”, cuenta. Uno de esos textos parte de una frase que le dijo su padrino: “Ojo que en San Martín no se ve el horizonte”. Esa idea, que lo persigue, le sirve como punto de partida para pensar qué significa mirar lejos, incluso cuando se vive entre montañas.
La historia personal de Mozzoni está atravesada por el arte. Su hermano es músico, uno de sus hijos también, y su padre, Claudio, trabajó durante años en medios de comunicación. En su casa se respira música, se leen libros, se escriben ideas. “Primero fueron canciones, después algunas historias. Me empecé a animar a escribir más, y me di cuenta de que también me servía como ejercicio emocional”, dice.
Aunque la novela no es nueva, y ya fue entrevistado por otro medio en 2024, Canciones que se escriben solas sigue sumando lectores. Porque, como sugiere el título, hay palabras que vienen solas… pero no por azar.
Dónde conseguirlo:
En Roca Libros, General Roca
En Patalibro, San Martín de los Andes
Online a través de la página de Autores de Argentina