Silvina Hernández, 20 años de vocación como bombera y una de las pioneras en Roca
Este 2 de junio, Día Nacional del Bombero Voluntario, tendrá un tinte especial para Silvina Hernández. Tras dos décadas de servicio activo en el Cuartel de Bomberos Voluntarios de General Roca, dejará de salir a las emergencias. Aunque no se trata de un retiro definitivo, sí marca un punto de inflexión en una historia de compromiso, entrega y legado familiar.
Silvina ingresó a la institución en 2005, cuando por primera vez se abrió la convocatoria para mujeres. Fue una de las seis que lograron superar el exigente proceso de selección y se convirtió así en una de las primeras bomberas voluntarias de la ciudad. La vocación ya estaba en su ADN: su padre también fue bombero voluntario, y su hermana siguió el mismo camino. Hoy, sueña con que sus sobrinos continúen ese legado.
"Siempre quise ser bombera, pero antes no tenía el lugar para hacerlo", recordó en diálogo con ANRoca. “Cuando se abrió la inscripción justo estaba atravesando situaciones personales que me permitieron dedicarme. No sé si fue el destino o qué, pero las cosas se dieron como se tenían que dar”, contó.
La decisión de dejar las salidas activas no fue fácil. “Es raro. Quizás no es una decisión 100% tomada, es como un 80% que no llega al 100%, porque es difícil”, confesó con sinceridad.
Durante estos años, Silvina cumplió funciones tanto en el Cuartel Central como en el Destacamento que se encuentra en calle Santa Cruz. Actualmente trabaja como cuartelera, aunque ya no se subirá más a un camión. Contó que su labor diaria va mucho más allá de las emergencias: "Hay veces que alcanzás a subir a los camiones y otras no. Entonces uno se queda acá para colaborar, ya sea en la limpieza o en la prevención”.
Hernández recuerda los motivos que la llevaron a seguir el legado de su padre. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)
También explicó que el trabajo no termina cuando finaliza la intervención. “No es tan fácil como se ve, que uno va, sale en el camión, vuelve y se va a su casa. Hay que limpiar la indumentaria, el material con el que se trabajó. Hay mucho más por hacer”.
Las experiencias acumuladas a lo largo de los años no siempre fueron sencillas de sobrellevar. "No todas son cosas felices las que vivimos. Siempre hay que trabajar las emociones, hacer descargas. Pero me quedo con los mejores recuerdos", reflexionó.
Hoy, la preparación emocional forma parte de la formación de los bomberos. Silvina integra un grupo que trabaja en el acompañamiento y capacitación de sus compañeros, una iniciativa impulsada desde la Federación. “Se les enseña a los bomberos a hacer descargas emocionales. En el momento que yo entré no existía, y era más difícil. Hoy hay compañeros capacitados para acompañar a otros, sin ser psicólogos, pero con herramientas para ayudar”.
Al recordar los desafíos de ser una de las primeras mujeres en el cuartel, fue clara: “Era otra realidad totalmente diferente. Por ahí habían comentarios muy machistas, entonces por eso digo que costó un poco, pero no me molestó ni me dificultó”.
Dejará de subirse a los camiones para asistir a los llamados de urgencias, pero su labor continuará en el cuartel. En la foto, junto al actual Jefe de Bomberos, Federico Brizuela. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)
Silvina cierra este ciclo consciente del valor de lo vivido y con la esperanza de que las nuevas generaciones, sigan marcando el camino. “Es una hermosa experiencia. No es fácil, uno llega a su casa después de ver cosas feas, y eso no se lo decís a tu familia, pero ellos se dan cuenta por tu rostro, por cómo estás. Aun así, lo volvería a elegir”.