INSÓLITO
La desesperante razón por la que Yanina Latorre hacía que su hija Lola durmiera en el lavarropas
Yanina Latorre, conocida por su carácter franco y abierto en los medios, dejó entrever un aspecto más íntimo de su vida como madre, revelando una inusual pero memorable táctica que usó para lidiar con los problemas de sueño de su hija Lola cuando era niña. Durante su participación en el programa LAM, Latorre compartió un curioso episodio que destaca su creatividad como madre frente a situaciones agotadoras.
Yanina Latorre explicó que Lola, desde pequeña, tenía muchas dificultades a la hora de dormir. "Lolita era una chica con muchos problemas para dormir, ¡muchos!", confesó. Yanina y su esposo Diego experimentaron innumerables noches en vela, cargando a su hija en brazos, intentando infructuosamente que se calmará y conciliara el sueño. Según relata, "Diego la dormía caminando, entonces cuando uno se sentaba, se despertaba y lloraba porque quería que vos camines".
La situación llegó a ser tan extrema que, en la búsqueda desesperada de soluciones, se encontraban incluso manejando en el auto en plena madrugada para calmar a Lola. "¿Saben la desesperación que hay que tener para agarrar el auto a la madrugada sólo para que ella no llore y duerma?", comentó, rememorando aquellas noches interminables.
Todo cambió una noche cuando Yanina Latorre, enfrentada al dilema de calmar a su hija, se vio inspirada por un peculiar objeto cotidiano: el lavarropas. "Vivíamos en México en una casa enorme, y me daba miedo salir sola a la madrugada en el auto. Vi el lavarropas con ropa sucia arriba y empecé a pensar en el movimiento que hace", relató la panelista, exponiendo cómo llegó a concebir un nuevo método para ayudar a su hija a dormir.
Con cada detalle repleto de sinceridad, Latorre narró cómo improvisó una especie de cuna encima del electrodoméstico: "Agarré el huevito, la até, puse las sábanas, prendí el lavarropas, y Lola se durmió, ¡y yo también pude descansar toda la noche!". Esta estrategia, aunque extraordinaria, enfatizó la desesperación de una madre buscando soluciones. Años después, Latorre recuerda este inusual método con humor, remarcando cómo la tranquilidad del sueño de su hija traía paz a toda la familia.