Semana del parto respetado: con fuerte compromiso, personal del hospital brinda talleres de maternidad
Del 13 al 19 de mayo se conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado, una iniciativa que promueve un proceso en el que la persona gestante reciba información clara, contención emocional y respeto por sus decisiones, durante todas las instancias del embarazo, parto y postparto. En General Roca, el personal del área de Tocoginecología del Hospital Francisco López Lima trabaja diariamente en la conformación de espacios de formación y acompañamiento que prioriza los derechos, deseos y necesidades de las mujeres y sus familias.
En diálogo con ANRoca, la Licenciada en Obstetricia Noelia Bichara, integrante del equipo de salud del hospital, explicó que esta conmemoración se basa en la Ley nacional 25. 929, de Parto Respetado, que establece el derecho a "un trato digno, sin intervenciones innecesarias, y con información clara sobre cada etapa". “Es una atención en el parto que respeta derechos, necesidades y deseos de las personas gestantes y las familias, realizando un trato digno y respetuoso durante todo el proceso”, sostuvo.
Bajo el lema de este año: “El parto respetado es más salud para vos y tu bebé”, desde el área de Obstetricia se reactivó recientemente el Taller de Preparación Integral para la Maternidad. Este espacio interdisciplinario se desarrollará el próximo jueves 22 de mayo en Adanil, calle Chacabuco 2.175, barrio Norte, a partir de las 9:30 a 11:30 y está destinado a mujeres sin obra social que busquen un acompañamiento durante su embarazo.
Allí se abordarán temáticas fundamentales como los derechos en el parto, el contacto piel a piel con el recién nacido, la lactancia y cuidados del bebé en los primeros días. El mismo se realizará cada 15 días, con diferentes temáticas a lo largo del año, según detalló la Lic. Bichara, quien está a cargo del taller. “Es un espacio de contención y de información profunda para que la paciente pueda comprender todo el proceso. Como dice el nombre del taller, es una preparación integral”, explicó. El mismo cuenta con la participación de psicólogos, kinesiólogos, nutricionistas, pediatras, neonatólogos y trabajadores sociales, entre otros, según detalló Bichara, quien está a cargo de la coordinación.
Desafíos del sistema y compromiso diario
Si bien su trabajo en salud está atravesado por obstáculos propios del sistema—como la alta demanda, la falta de profesionales y la escasez de insumos—, el equipo del hospital trabaja con compromiso para garantizar una atención humanizada. “No podemos tapar el sol con un dedo, pero trabajamos todos los días para que las personas gestantes se sientan acompañadas, informadas y respetadas”, afirmó.
Actualmente, el hospital no logra cubrir todas las guardias del sector de obstetricia, lo que obliga a continuar derivando pacientes a otros centros de salud. “Eso es una forma de violencia obstétrica que ejerce el gobierno provincial”, señaló la licenciada. Según explicó, el sector cuenta con solo dos ginecólogos que cubren guardias en obstetricia, y una ginecóloga que asiste una vez por semana a consultas generales. “Nunca se cubre la demanda. Hay días que directamente no hay atención y se debe derivar. Hace dos años derivábamos todos los días, eso sí que es inhumano, para nosotras y sobre todo para la paciente y su bebé”, lamentó.
La licenciada remarcó que la violencia obstétrica no solo se limita al maltrato por parte de un profesional. “Que un sistema de salud que depende de este gobierno, en este caso del gobierno provincial, no te garantice tus derechos, también es violencia obstétrica. Tenes derecho a parir en tu ciudad, a tener atención en tu ciudad y no tener que ser derivada; tenes derecho a que se te controle bien realmente el embarazo. Porque cuando faltan profesionales, evidentemente el control no va a ser el mejor, va a ser deficiente. Ese derecho no está garantizado”, sostuvo.
Además, señaló que ni siquiera se garantiza el acceso libre a métodos anticonceptivos. “No podes elegir lo que queres, tenes que elegir lo que hay. Y dos por tres tenes que cambiar tu método porque no hay, entonces entra siempre en falta”, explicó. En ese contexto, enfatizó que las leyes que protegen los derechos sexuales y reproductivos quedan vacías de contenido cuando no existen las condiciones para aplicarlas. “La salud pública realmente ha desmejorado muchísimo. Ha caído muchísimo. El maltrato que existe en el mal funcionamiento en general, desgasta al personal, hace que también la atención se vea afectada”, detalló.
Según aseguró que muchas veces no se pueden garantizar controles adecuados ni una atención segura en caso de complicaciones. “Prometieron que en marzo iban a ingresar dos ginecólogos más, pero eso no alcanza para una ciudad como Roca. Se parchó el problema, pero no se solucionó. Es como dice el dicho: sacamos la tela de araña, pero no matamos a la araña”, argumentó.
También señaló que sostener los talleres y espacios de contención es fundamental para mejorar la experiencia del parto. “A veces no se cuenta con todo lo ideal, pero se intenta dar lo mejor posible con lo que hay. Por eso decimos que el parto respetado empieza desde el primer contacto, con empatía, acompañamiento e información”, sostuvo.
Bichara explicó que, ante situaciones de violencia obstétrica, las personas pueden realizar denuncias en la delegación del Ministerio de Salud de la provincia o Defensoria del pueblo, comisaría de la mujer, y el poder judicial. El trabajo articulado entre profesionales, la comunidad y el acceso a información clara son pilares fundamentales para que cada persona gestante pueda vivir su embarazo y parto con dignidad, respeto y autonomía.
En Roca, los centros de salud barriales cumplen un rol clave en el acompañamiento a los usuarios. En Barrio Nuevo, Chacra Monte y Stefenelli, se dictan talleres para quienes no cuentan con obra social o tienen dificultades para acceder a la salud privada. Además, se realizan controles prenatales regulares, espacios de escucha y articulación con diferentes áreas del hospital.
Desde su función en el consultorio de Salud Sexual y Reproductiva, Bichara también brinda consejería, ofrece métodos anticonceptivos, tamizaje cervicomamario, entre otros servicios. "La idea es que las personas gestantes puedan sentirse contenidas y respetadas en cada elección que tomen respecto a su salud reproductiva", explicó.
Más allá de las iniciativas puntuales y los espacios de acompañamiento, remarcó que el acceso a un parto respetado también implica que el sistema de salud garantice derechos básicos. “La mujer tiene que saber que tiene derechos, y que también tiene derecho a que ese derecho se cumpla. Y tiene el deber de reclamar cuando eso no sucede”, sostuvo, y lamentó que muchas veces las quejas no se traducen en acciones concretas, incluso en situaciones donde claramente hay vulneración de derechos.
¿Cómo denunciar violencia obstétrica?
Para denunciar situaciones de violencia obstétrica, los usuarios pueden acceder a la Defensoría del Pueblo, la Oficina de Atención al Ciudadano en el primer piso de la Ciudad Judicial y la comisaría de la mujer. Según Bichara, la violencia no solo se manifiesta en el maltrato de un profesional, sino también cuando el sistema no garantiza condiciones mínimas. Ante esto, llamó a reflexionar sobre las condiciones laborales de quienes trabajan en el sistema de salud provincial. En este sentido, consideró clave que todos los profesionales que atienden a personas gestantes o en etapa de crianza cuenten con capacitación en derechos, trato respetuoso y acompañamiento.