¿Cuántos libros tienen los chicos en casa?: datos que preocupan pero desafían para fomentar la lectura
El 59% de los niños de sexto grado en el país tiene menos de 20 libros en su casa. El 13%, ninguno. Así lo revela un informe reciente de Argentinos por la Educación, difundido con motivo del Día Internacional del Libro. En Río Negro, los números también preocupan: solo el 23% de los estudiantes afirma tener entre 6 y 20 ejemplares en sus hogares.
En este contexto, las bibliotecas populares y las librerías locales se convierten en actores fundamentales para democratizar el acceso a la lectura. Son espacios que, lejos de la lógica comercial, proponen otros vínculos con los libros: más cercanos, más afectivos, más comunitarios.
La biblioteca funciona todos los días en Villa Obrera
Una de esas experiencias se vive todos los días en la Biblioteca Lucía Epullán, del barrio Villa Obrera de General Roca. Allí conviven talleres, encuentros escolares, tardes de cuentos y lectores de todas las edades que, entre estanterías, encuentran un lugar para reconectar con las palabras.
Los mensajes que incentivan a quienes recorren la biblioteca. Foto: (ANRoca)
"Es un trabajo complejo hoy en día. Hay que buscar distintas estrategias, empezando por dar a conocer la biblioteca", explica Susana Vargas, secretaria de la Comisión Directiva a ANRoca. Los talleres de lectura y escritura son una puerta de entrada, pero no la única: “En todas las propuestas, los chicos se hacen un tiempito para encontrarse con los libros”, cuenta.
Los más pequeños no se niegan al vínculo con los libros.
Susana destaca algo que confirma la experiencia de muchas bibliotecas populares: la lectura en voz alta sigue siendo una herramienta poderosa. “Es raro que a los chicos no los atrape un cuento. Leemos cada vez que podemos, y ellos enseguida se prenden, preguntan, opinan. El clima que se genera con un libro es único”.
La biblioteca también apuesta a mantener su catálogo actualizado y diverso. Gracias al subsidio de Conabip, pueden viajar a la Feria del Libro de Buenos Aires y adquirir nuevos títulos que luego presentan en comunidad. “Consultamos a los socios qué les interesa leer. Eso es clave”, dice Vargas.
Pero la promoción de la lectura no se queda entre las paredes del edificio. Han salido con megáfono a recorrer barrios cercanos, y también participaron de actividades en la Plaza San Martín. Allí, una de sus propuestas fue una muestra de libros que fueron prohibidos durante la última dictadura civico militar. “Se acercaban jóvenes que los habían leído en la escuela y no conocían toda la historia detrás. Fue muy lindo lo que se generó”, recuerda.
Desde la librería Rocalibros, otro punto de referencia cultural en la ciudad, también se suman al desafío. “Recibimos visitas escolares, elegimos libros junto a docentes, explicamos cómo funciona la librería, respondemos preguntas. Es un espacio para descubrir y compartir”, expresaron a ANRoca. Con 16 años de trayectoria, saben que el Día del Libro –que conmemora a Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega– es mucho más que una fecha simbólica: es una oportunidad para celebrar y visibilizar lo que los libros despiertan.
La librería ofrece un sin fin de opciones, la gente se toma su tiempo para descubrir. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)
Su labor no queda sólo entre las cuatro paredes del local, también se encuentran con el lector a través de las redes sociales donde reseñan aquellos libros que tienen olor a nuevo para todos los públicos.
Rocalibros es parte de la ciudad desde hace 16 años. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)
O cuando el encuentro cara a cara se dá en cada edición de la Fería del Libro en Roca, donde los libros que diariamente tienen entre sus estantes, bajan y llegan a la vista de quien asiste al evento en busca de opciones diferentes.
Mientras las estadísticas marcan brechas preocupantes en el acceso a la lectura, desde las bibliotecas y librerías de Roca se multiplican las estrategias para achicarlas.