ENTRENAMIENTO
Así entrena Martha Fort para hacerle honor a su padre
Marta Fort es una joven que ha sabido capturar la atención del público no solo por su linaje, sino también por su dedicación excepcional a un régimen de entrenamiento físico que busca rendir tributo a su padre, el recordado Ricardo Fort. Aunque la mayoría de los jóvenes podría estar disfrutando de su tiempo libre en actividades más relajadas, Marta ha dejado claro que no solo vive de viajes y vacaciones, sino que también le dedica muchas horas de su vida a este exigente compromiso personal.
La fama de su padre estaba ligada, entre otras cosas, a su destacado interés por la imagen y el acondicionamiento personal. Su pasión por el gimnasio era bien conocida, y devotamente pasaba largas jornadas mejorando y manteniendo su físico. Siguiendo esta misma línea, Marta Fort ha demostrado que algunas conductas no son meramente aprendidas sino también parte de un legado. Ella pasa cada instante libre de su jornada en el gimnasio, enfocada en obtener los mejores resultados posibles.
En las imágenes que han circulado, se ha podido observar a Marta ejecutando una serie de rutinas meticulosas para fortalecer sus brazos; biceps y triceps son sus músculos destinatarios preferidos. Suele verse concentrada, tomándose en serio su entrenamiento, mostrando una dedicación admirable por seguir una actividad que, más allá del esfuerzo físico visible, parece ser profundamente emocional por sus significados personales.
Además de homenajear a su padre a través de la fitness, Marta también enfrenta un desafío médico: la hemiparesia, condición con la que nació y que limita parcialmente su movilidad. Pero en lugar de considerarse vencida por esta situación, Marta ha tomado su entrenamiento como un aliado inquebrantable en su batalla por la movilidad completa. Relató recientemente en una entrevista que, tras un episodio de falta de oxígeno al nacer, ha aprendido a convivir y combatir la afección a través de continuas sesiones de kinesiología, las que comenzó grácias al impetú de su familia y particularmente, de su padre, por conseguir el mejor tratamiento.
Ricardo Fort fue parte esencial en la recuperación temprana de su hija. Marta, agradecida, aclama ese tipo de apoyo genuino y constante, recordando la diligencia con la que su padre se ocupó de buscar los mejores especialistas médicos. Su legado no es solo estético, sino que abarca la fortaleza emocional y los valores familiares que ella sigue sosteniendo en su vida actual. Así, cada entrenamiento no solo es un ejercicio físico, sino un tributo al amor y la superación personal. Es una historia que, resolutamente, atestigua que el temple y la tenacidad, a menudo, van más allá de lo tangible.
Esta rutina no solo le ayuda a mantenerse en forma, sino que además es una herramienta esencial para mejorar su movilidad y su calidad de vida, demostrando que el compromiso con uno mismo y el empoderamiento personal son poderosas armas en cualquier lucha. El caso de Marta Fort solo refuerza que, a pesar de los desafios, es posible persistir con un espíritu impecable y optimista, honrando, al mismo tiempo, la memoria de quienes nos ayudaron a ser lo que hoy somos.