Descubren nuevos fósiles de un dinosaurio corredor en el Alto Valle
Un reciente hallazgo en el Alto Valle arrojó nueva luz sobre el Bonapartenykus ultimus, un dinosaurio que habitó la Patagonia hace aproximadamente 70 millones de años. Investigadores del CONICET han confirmado que esta especie era un corredor especializado, gracias a la recuperación de material fósil en la Formación Allen, dentro del yacimiento Salitral Ojo de Agua, cerca de la localidad de Allen, en la provincia de Río Negro.
El estudio, publicado por el becario posdoctoral del CONICET Jorge Meso y un equipo de científicos nacionales e internacionales, permitió analizar nuevos fósiles y revisar material previamente recolectado. Utilizando técnicas de difracción de rayos X, los investigadores determinaron que todos los restos pertenecen a la misma especie y provienen del mismo nivel estratigráfico, lo que refuerza su importancia científica.
El Bonapartenykus ultimus era un dinosaurio de entre 3 y 3,5 metros de longitud, perteneciente a la familia de los alvarezsáuridos, conocidos por su especialización en la carrera. Los nuevos restos descubiertos incluyen partes del cuello, la cintura escapular, las extremidades posteriores y la cola. Según los especialistas, estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que el dinosaurio era un corredor altamente eficiente, con patas traseras adaptadas para la velocidad y una cola flexible que le otorgaba una gran movilidad.
Un aporte clave para la paleontología
El Bonapartenykus ultimus fue descrito por primera vez en 2012, y este nuevo descubrimiento permite reconstruir con mayor precisión su anatomía y comprender mejor la fauna prehistórica de la región. Hasta la fecha, en Argentina solo se han registrado dos especies de Patagonykinae: el Patagonykus puertai, hallado en la provincia de Neuquén en la Formación Portezuelo, y el Bonapartenykus ultimus, descubierto en Allen.
Los Patagonykinae, un clado endémico de la Patagonia dentro de la familia de los alvarezsáuridos, se distinguían por sus dimensiones relativamente grandes dentro de su grupo, con pesos estimados de hasta 70 kg y longitudes de hasta 3,5 metros. Sus vértebras cervicales y los huesos de la cintura escapular presentaban desarrolladas inserciones musculares, lo que indica que las extremidades anteriores eran capaces de realizar esfuerzos considerables. Por otro lado, la estructura de sus extremidades posteriores confirma su adaptación a la carrera.
Este hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre los dinosaurios de la Patagonia, sino que también permite entender mejor la evolución de los corredores del Cretácico.