ESCÁNDALO
Las fotos de cómo dejó su casa Romina Uhrig y cuál es la deuda que deberá pagar
La controversia ha resurgido en torno a la ex concursante de Gran Hermano, Romina Uhrig, quien una vez más se encuentra en el ojo del huracán al revelarse imágenes impactantes que retratan el estado calamitoso en el que dejó su residencia anterior. La situación no solo ha captado la atención por el desastre material, sino también por una deuda económica significativa que se ha generado a raíz de este incidente.
Romina Uhrig, quien últimamente había decidido mudarse, ha protagonizado un nuevo capítulo en su lista de controversias al abandonar su hogar en condiciones deplorables, por lo que además de enfrentar comentarios por el estado de la vivienda, ahora afronta una pesada carga financiera a raíz de servicios no pagados y daños estructurales que exceden los 50 millones de pesos argentinos.
El caso ganó más prominencia mediática gracias a la difusión en el programa televisivo LAM, donde el presentador Pepe Ochoa dió cuenta del sorpresivo estado en que quedó el inmueble que Uhrig y su marido habían alquilado. Durante el programa, Ochoa narró que tras el fin del contrato de alquiler, la dueña del lugar ingresó al hogar solo para encontrarse con un desastroso panorama que incluía múltiples averías y una deuda acumulada de servicios públicos.
Las imágenes, que han circulado masivamente en plataformas digitales, evidencian que la casa no contó con las mínimas normas de mantenimiento; una pileta llena de agua estancada y un sinfín de reparaciones urgentes pendiente atravesaban cada rincón de la propiedad. En detalle, los arreglos necesarios incluyen gastos considerables en carpintería, pintura, plomería y otras tareas esenciales para devolver a la vivienda a su estado regular.
En un esfuerzo por visibilizar su situación, la propietaria del inmueble optó por exponer públicamente las imágenes, hecho que intensificó el debate en redes sociales, elevando el espinoso problema a nivel de escándalo mediático. Los reportes cifran la deuda acumulada que incluye facturas de servicios impagas: solamente en conceptos de mantenimiento eléctrica, gas y ABL la cifra ya era abismal.
En conclusión, mientras Romina Uhrig intenta recomponer lo que queda de su imagen pública frente al huracán mediático desatado, debe simultáneamente abordar la onerosa tarea de resolver la abultada deuda económica para finalmente dejar atrás este escándalo mayúsculo.