2025-03-12

Fotos inéditas: El recuerdo de las inundaciones en Roca en el siglo pasado

Muchos vecinos y vecinas recuerdan la inundación de 1975 como una de las peores. Las familias Saiz y Domeniccuci mostraron un preciado registro de fotos de la época.

La preocupación instalada en la sociedad a partir de fenómenos climáticos totalmente extraordinarios como el de Bahía Blanca, además de traer a cuenta el debate sobre cómo se preparan las ciudades para las lluvias, hizo que la memoria de la gente mayor traiga al presente recuerdos de grandes crecidas. En el caso de Roca las personas más grandes, en especial quienes pasaron las crecidas de las décadas del 60 y 70, tienen muy presente esos momentos.

Al ver la publicación en este portal de la nota sobre el estado de las defensas aluvionales, una familia de la ciudad compartió fotos inéditas de aquellos años, que custodian como un gran tesoro.

La familia Saiz-Domenicuci cuenta con un impecable archivo que era de su abuelo, el bodeguero y chacarero Manuel Saiz. Allí se pueden observar decenas de fotos de los tiempos de las inundaciones, que hoy podes ver en este portal.

Roca antes de las defensas aluvionales

Por décadas los vecinos y vecinas de Roca esperaban la etapa de la cosecha y el trabajo que ésta generaba, con mucha ansiedad. Pero al mismo tiempo existía un temor solapado en todos, ya que en enero y febrero se generan las condiciones ideales para la formación de tormentas convectivas, terribles eventos que descargan sus precipitaciones en cuestión de minutos.

Lee también: Cómo está preparada Roca para recibir una lluvia torrencial como la de Bahía Blanca

Si la lluvia era sobre el valle, no pasaba de algún inconveniente menor, lo contrario sucedía si caía sobre la barda norte. Miles de metros cúbicos de agua y barro circulaban por el cauce seco que antiguamente descargaba naturalmente hacia el río, cruzando por el centro de la nueva ciudad.

Roca cuando se inundaba en el centro. Foto (Grupo de Facebook Roca es de Todos Participa).

 

El coronel Jorge Rohde tomó la decisión de trasladar el antiguo poblado cuatro kilómetros hacia el noroeste, luego de que la impactante crecida del Negro destruyera prácticamente todas las edificaciones. En julio de 1899 el Fuerte quedaba atrás para buscar la seguridad de una zona más alta. Pero el nuevo emplazamiento no carecía de peligros. El salesiano Alejandro Stefenelli le advertía al jefe militar: “Llévelo nomás al pueblo a donde quiere. Las avenidas de las bardas se lo van a arrasar”. A veces el torrente descontrolado que bajaba desde la meseta sorprendió a las familias en momentos de descanso y producía el trágico saldo de muertos y desaparecidos. Pero los roquenses se aferraron a esa ciudad que estaban conformando y fueron realizando las obras necesarias.

En 1953, el centro de la ciudad actual estaba bastante compactado y se fueron tapando varias escorrentías naturales. Ese año se registraron lluvias importantes en las bardas y las casas quedaron tapadas con un metro de barro. Entonces se diseñó un sistema que, pensaban, podría ponerlos a salvo: canalizar las calles Maipú y 9 de Julio para conducir la mayor parte de los caudales. Ambas arterias tomaron su actual fisonomía: una calle abovedada, con veredas altas que en algunos casos superaba la del propio terreno.

Un auto tapado por los productos de la inundación. Foto (Grupo de Facebook Roca es de Todos Participa)

 

los frentistas tuvieron que tomar sus propios recaudos: se colocaban sistemas de compuertas en todos los accesos, que cerraban los días de lluvia para contener la inundación de las viviendas. Se guardaban bolsas de arena como sistema adicional de protección ante la presión de aquellos aluviones.  LU18, la AM de la ciudad, había comenzado a transmitir en 1963 en una vivienda de la familia Cozzi, sobre calle Maipú. Todo el personal de la emisora planeaba y ponía en marcha sistemas de emergencia para mantener informada a la ciudad en los días de tormentas.

Pero con la canalización de las calles no llegó la solución definitiva. En 1966 se produjo una tormenta que descargó 60 milímetros en la zona norte, en pocas horas. Hubo varios muertos y un pueblo consternado suspendió la Fiesta de la Manzana para abocarse a las tareas de rescate. El pueblo había quedado, literalmente, tapado por el barro.

Ese mismo año comenzaron las gestiones para conseguir una obra que fuera una solución más concreta. El dique de defensa Roca, que corta la descarga natural hacia la zona baja, se inauguró el 25 de febrero de 1969. La idea de esta obra era contener la llegada de la inundación para ir moderando la descarga hacia el río. La prueba de fuego ocurrió algunos meses después: el 17 de abril contuvo un aluvión. Eso sí: la ciudad continuaría partida a través del eje Maipú – 9 de Julio - Mendoza, que seguía siendo el derivador del cauce hacia el río.

Pero este sistema era insuficiente y muy pronto la naturaleza se encargó de demostrarlo: el 12 de marzo de 1975, en cuatro horas cayeron 180 milímetros de agua. Se calcula que el 80 % del ejido roquense sufrió el impacto, con un volumen de 18.000 metros cúbicos de arena, barro y piedras que se acumularon en la superficie. El sistema defensivo del dique Roca, que controlaba la cuenca aluvional, había sido superada. Y a eso se le sumó los efectos de la cuenca Catini, que descargaba efluentes de una superficie de 3.000 hectáreas ubicada al noreste de la ciudad.

En marzo de 1980 se produjo una de las últimas tormentas que partían la ciudad histórica, para sorpresa de los recién llegados. El torrente bajaba a toda velocidad y había que dejarle paso: autos, camionetas o camiones livianos, no eran obstáculo para la búsqueda de su destino final.

Por eso hubo que pensar en un sistema de contención aluvional que diera respuestas a los pedidos de seguridad de los vecinos, pero que también asegurara el futuro desarrollo urbano de Roca. En 1986 se terminó la construcción de los diques Catini y J.J.Gómez, que terminaron de controlar la situación y, hasta ahora al menos, hicieron que aquellas inundaciones se convirtieran en una anécdota familiar.

 
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