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Desaparición de un niño: la angustia de una familia roquense que terminó con un suspiro de alivio
La policía provincial había montado un amplio operativo de búsqueda de un niño de tres años que había desaparecido en el asentamiento 2 de febrero de la ciudad de Cipolletti; mientras que sus familiares y allegados se desplegaban por diferentes sectores de la zona norte. Finalmente, todo terminó con un gran suspiro de alivio y una anécdota para contar en las rondas de amigos: el chiquito se había quedado dormido en la parte trasera de la camioneta de su papá.
Alan Vázquez y Marité Martínez son los padres del chiquito que ayer a la tarde habían viajado desde Roca para participar de una celebración en una iglesia. El encuentro comenzó y en un momento se dieron cuenta de que el nene no estaba. Comenzaron a buscarlo por los alrededores y no encontraron nada.
Con el corazón en la boca, la angustia apretando en el pecho, realizaron la denuncia en la Comisaría 45, del barrio Anai Mapu; y empezaron a movilizarse por toda la zona preguntando si alguien había visto algún movimiento inusual. Teniendo en cuenta los casos recientes – como las desapariciones de Loan, en Corrientes; y Lian, en Córdoba -, la policía desplegó un operativo que incluyó controles en las salidas de Cipolletti, como en la ruta 65 y en la ruta nacional 22.
Desde las redes sociales también se aportó a la búsqueda y en pocas horas, muchas personas se alertaron por la desaparición del nene.
Pero cerca de la medianoche llegó el respiro: Vázquez se comunicó con la comisaría para avisar que el nene había aparecido. El chiquito se había cansado de esperar en el templo y regresó a la camioneta del papá. Se tendió en la parte trasera, se acomodó y se quedó dormido.
“En la desesperación, al papá ni se le ocurrió mirar. Y hasta me dijo que estuvo buscándolo con el niño que iba durmiendo atrás”, confirmó el comisario Nelson Monsalve, segundo jefe de la Regional V de Cipolletti. Una historia con un final feliz.