Milei habló sobre el escándalo de $LIBRA: “Obré de buena fe y me comí un cachetazo”
Javier Milei rompió el silencio luego del escándalo que generó la promoción que realizó de la criptomoneda $LIBRA, que perdió su valor en tiempo récord y perjudicó a inversores. "Yo no lo promocioné, lo difundí", sostuvo en una entrevista con el canal TN.
“No tengo nada que ocultar, no dije nada malo”, enfatizó. Respecto de quienes fueron afectados por el desplome de la cripto, aseguró que "es falso que sean 44.000 personas, en el peor de los casos son 5.000. Las chances de que haya argentinos es remota, son personas híper especializadas en este tipo de eventos", señaló.
En esa línea aseguró que "todos los que entraron, sabían muy bien a lo que estaban entrando. Sabían muy bien lo que era el riesgo. No es que no saben de qué se trataba". El riesgo, según dijo, es "como el que juega a la ruleta rusa y le sale la bala" y recalcó que se trata de "un problema entre privados, el Estado no juega ningún rol".
Sobre el motivo por el que publicó el tuit el viernes por la noche, argumentó: “Difundí esto como difundí cientos de cosas. Mi tuit es tres minutos después de la creación de la moneda porque soy un fanático de estas cosas y me enteré”.
También explicó por qué eliminó el tuit poco tiempo después: “Empezaron a decir que me hackearon la cuenta. Fijé el tuit para reiterar que el que había tuiteado fui yo, pero ahí se empiezan a generar comentarios negativos. Ante la duda, lo saqué. Yo nunca borro tuits, entonces, ante la duda lo oculté”.
Al ser consultado acerca de su relación con Hayden Mark Davis, el creador de la criptomoneda $LIBRA, dijo que lo conoció en un evento de tecnología. "Allí conocí a un montón de personas y me acercó la propuesta de armar una estructura para que financie a emprendedores, que por una cuestión de informalidad o que no existe el mercado de capitales, no tienen acceso al crédito. Nosotros estamos muy comprometidos en impulsar ese tipo de proyectos. La herramienta me pareció interesante", reconoció.
Asimismo, negó haber cometido algún error. “Obré de buena fe y me comí un cachetazo”, apuntó. De todas maneras, admitió que deberá estar atento a quiénes se acercan a ofrecerle proyectos: "Creo que tengo algo que aprender. Yo asumí la presidencia y seguí siendo Javier Milei, el de siempre. A partir de ahora tendré que levantar murallas y poner filtros".