Un niño perdió un dedo en una plaza de Roca y ahora el municipio deberá indemnizarlo con una cifra millonaria
Un niño de dos años sufrió la amputación parcial de un dedo mientras jugaba en una calesita en una plaza integradora de Roca. La justicia aseguró que la falta de manteniemiento fue una de las razones por las que ocurrió el incidente y obligó, a ocho años del hecho, un millonaria indemnización.
Según se desprende del expediente, el 21 de julio de 2017, la madre llevó al niño a la plaza junto a una amiga y sus hijos. Durante el juego, el menor quedó atrapado en una abertura del eje central de la calesita, lo que le provocó una grave lesión en la mano izquierda. La mujer demandó al municipio, argumentando que el juego tenía fallas de mantenimiento, ya que le faltaba el volante superior, lo que exponía una zona de atrapamiento.
En su defensa, la municipalidad rechazó la acusación y sostuvo que la falta de supervisión de la madre fue determinante en el accidente. Argumentó que los padres deben extremar cuidados en espacios públicos y que el Estado no puede ser responsable de todos los incidentes que ocurran en plazas.
El fallo analizó las pruebas presentadas, incluyendo peritajes técnicos y testimonios de testigos. Un informe pericial concluyó que la ausencia del volante en la calesita representaba un peligro y que un niño de dos años no tenía la fuerza suficiente para accionar el juego por sí solo, lo que desestimó la teoría de culpa exclusiva de la víctima.
Además, un peritaje psicológico determinó que el niño sufrió estrés postraumático a raíz del accidente, afectando su desarrollo emocional. También se acreditó que la madre de la víctima experimentó consecuencias emocionales y laborales debido al hecho.
El tribunal concluyó que el Municipio incumplió su deber de control y mantenimiento de los espacios públicos, configurando una falta de servicio. Asimismo, rechazó la eximente de responsabilidad basada en una supuesta negligencia de la madre, al considerar que se encontraba junto al niño y que el accidente ocurrió en cuestión de segundos.
La sentencia, que aún no está firme, dispuso una indemnización de $11.865.988,56 para la familia del niño, incluyendo el resarcimiento por daños físicos, psicológicos y morales, además de cubrir gastos médicos, incapacidad permanente y tratamiento psicológico recomendado para el menor.