CONFESIÓN
Pachu Peña contó la anécdota del día que su esposa lo echó de su casa
En una sorprendente confesión durante su visita al programa 'La Noche Perfecta', Pachu Peña, el humorista conocido por hacer reír a generaciones con su particular sentido del humor, decidió abrir una página de su vida privada que hasta entonces había permanecido en la sombra. Acompañado por Sebastián Wainraich, quien lo guiaba a través de una serie de preguntas introspectivas, finalmente llegó al tema que todos estaban esperando: ¿qué ocurrió la noche en que su esposa lo echó de casa?
La historia se remonta a uno de los eventos más glamurosos del entretenimiento argentino: la entrega de los premios Martín Fierro. Pachu Peña cuenta que la noche comenzó con la emoción y el entusiasmo propios de estas ceremonias. Con alegría recuerda el momento en que se anunció la victoria, lo que naturalmente llevó a una noche de celebración desenfrenada. Pero en medio de la euforia y el bullicio, Pachu hizo una pausa para admitir que la euforia había venido acompañada de unas cuantas copas de más. "Pensé que no estaba en condiciones de manejar", confesó con honestidad, relatando cómo decidió que lo mejor era dormir un poco antes de tomar el volante. Sin embargo, olvidó lo más importante. Fue tanto el cansancio y el letargo del momento que ni siquiera pudo avisar a su esposa de su cambio de planes, lo que más tarde le acarrea problemas.
Al amanecer, cuando el sol despuntaba ya en Buenos Aires, Pachu Peña despertó no por su propio margen de tiempo sino al temblor de un golpe en la ventanilla de su coche. Resultó ser un oficial de policía que, al ver el automóvil estacionado y un hombre durmiendo en su interior, quiso asegurarse de que todo estaba bien. Este inusual despertador fue suficiente para que Pachu regresara finalmente a casa. Pero allí lo esperaba una situación muy diferente a lo que él habría deseado; había transpuesto sin saberlo el umbral de una tormenta doméstica.
Felicitas, su pareja de más de tres décadas, había esperado toda la noche sin una palabra de su marido. Su ansiedad se había transformado en enojo cuando diferentes escenarios comenzaron a construir la realidad por sí mismos en su mente. Al ver a Pachu cruzar la puerta a trompicones, la cólera fue inevitable. Sin siquiera una posibilidad de explicación, Pachu fue "amonestado", "le sacaron tarjeta roja" y tuvo que dejar el lugar que llaman "su hogar" para enfriar la situación.
Este no era un suceso aislado admitió Pachu Peña sonriente, aclarando que estas noches de ensueño incómodo en su coche habían sido, lamentablemente, más de una. Dijo, tratando de facilitar la situación, que en las pocas instancias que ocurrió siempre se llevó la educación suficiente para no actuar peligrosamente. Wainraich, aprovechando el momento de complicidad, le hizo ver de alguna forma el lado positivo de su eterna lucha por llegar a casa intacto. "Eres un buen ciudadano", le dijo, haciendo que todos los presentes se echaran a reír, pero no sin olvidar una sabiduría inherente: prevención y diversión nunca deben tomarse de la mano sino del mismo lado del camino.