AUTOMOVILISMO
Qué significa el número 43 que usa Franco Colapinto en la Fórmula 1
El mundo del automovilismo argentino ha visto surgir a figuras que se han dejado marcar no solo por su destreza al volante, sino también por las historias que los rodean. Franco Colapinto, una de las promesas más fulgurantes en el ámbito internacional, ostenta un número que, más allá de ser solo una cifra en su monoplaza, encierra una rica historia familiar.
Aunque su ingreso en el prominente equipo Alpine de la Fórmula 1 significó una importante noticia en este 2025, lo inesperado fue que este número 43 cobraría una notoriedad pública aún mayor debido a un dibujo indeleble: el tatuaje de la famosa actriz y cantante argentina, China Suárez.
Atrás queda la fase del joven Colapinto en karting, donde experimentó con distintas variantes del número familiar -43, 143, 243-. Lo hizo no como un capricho, sino por la herencia simbólica legada por su padre, Aníbal Colapinto. Un veterano que llevó por diversos circuitos del país ese mismo número, afirmando continuamente su pasión por los autos y la velocidad.
Transitando sus primeros años en categorías menores como el Turismo Nacional, Speedway y Enduro, Aníbal no imaginaba que un día sería su primogénito quien representaría aquellos sueños en la escala mundial de la Fórmula 1 con el 43. Franco creció en un entorno impregnado de tuercas y combustible, encontrando en ese número no solo un guiño a una figura paterna, sino un emblema de unión y tradición.
Un golpe de azar permitió que Franco eligiera ese número para su debut en Fórmula 4, concepción que consolidó al retenerlo para la Fórmula 1. Pocos tuvieron la oportunidad de interrogarlo sobre su significado profundo, y la familia conserva el misterio en torno a esta elección al enfatizar que se trata de “su número”.
Sin embargo, las hojas de este particular capítulo familiar se vieron enristradas cuando Eugenia Suárez, conocida como “China”, decidió plasmar el número 43 en su piel sin prever la polémica que despertaría al hacer público lo que había florecido con Franco en tierras madrileñas. El tatuaje, a simple vista elemento decorativo, era un guiño a aquel vívido recuerdo ahora eclipsado por su relación con Mauro Icardi.
Subrayando este intricante lazo, la corona tatuada por encima del famosísimo “43” protagoniza un relato cargado de emociones cruzadas y los eco de un vínculo vivido en un terreno ajeno a las pistas. Así, Franco Colapinto y el número 43 no son solo reflejos de velocidad, sino de presencias cargadas de significados transgeneracionales que seguirán presente cada vez que el monoplaza surque los circuitos del mundo.