Mauricio sobrevivió “de milagro” tras un grave accidente: su familia reúnen fondos para su operación
Mauricio tiene 38 años y vive con epilepsia desde hace cuatro. Un episodio de ausencia mental más prolongado de lo habitual reveló su condición. Desde entonces, ha estado bajo tratamiento médico, aunque sus crisis posteriores habían sido breves y controladas. Lamentablemente, el pasado 29 de noviembre, un nuevo ataque de epilepsia cambió radicalmente su vida.
Ese viernes, Mauricio estaba ilusionado porque iba a rendir su última prueba para finalizar el secundario, un logro que había conseguido con mucho esfuerzo. Salía de su casa en su vehículo, un Fiat Uno color rojo, en dirección a su colegio por calle Maipú.
En la intersección con calle San Martin tenía que girar, pero siguió de largo. Testigos aseguraron que lo vieron rígido, incapaz de moverse, mientras el vehículo avanzaba sin control por varias cuadras hasta impactar contra una vieja garita ubicada en Maipú y 9 de Julio.
El accidente pudo ser fatal, pero un cordón cuneta mitigó el impacto. “Es un milagro que esté vivo”, aseguró Jorge, su padre, quien también destacó que afortunadamente no hubo otras personas involucradas en el choque.
Cabe destacar que Mauricio desde su diagnóstico estuvo dos años y medio sin conducir un vehículo y no fue hasta la autorización de su neurólogo que volvió a manejar debido a que sus ausencias mentales ya no eran tan frecuentes.
Por el choque las secuelas físicas fueron graves: su tobillo está destrozado y su rostro, aunque sin heridas visibles externas, presenta fracturas internas significativas.
En este momento Mauricio está hospitalizado y requiere varias cirugías, comenzando con la reconstrucción de su tobillo, una operación que requiere tornillos de 3 millones de pesos.
Pese a los esfuerzos de su familia por reunir los fondos, la situación económica es compleja. Jorge está jubilado y Marlene, madre de Mauricio, es ama de casa, por lo que es una lucha constante por llegar a cubrir los gastos médicos y posteriormente, su rehabilitación.
Además, el joven enfrenta el desafío de no poder trabajar para sostener la economía de sus dos hijos, de 14 y 10 años. En medio de esta adversidad, sus amigos, compañeros de colegio y desconocidos se han involucrado en una colecta solidaria para ayudar a la familia.
“En una semana conseguimos casi todo gracias a la generosidad de la gente”, comenta Marlene emocionada. Ayer, incluso, el director y los profesores del colegio de Mauricio se acercaron al hospital para entregarle su diploma y medalla, un gesto que alegró su corazón.
Una vez que operen el tobillo de Mauricio, la próxima etapa de la recuperación es una cirugía facial que probablemente se realice en Cipolletti, donde están los especialistas y equipos necesarios para este tipo de intervenciones. Sin embargo, para cubrir los costos de esta operación, la familia aún necesita ayuda económica.
Para quienes deseen colaborar, pueden realizar donaciones a:
CBU: 0340278008730036349001
Alias: ala.duda.tiento
A nombre de: Jorge Garrido
Mauricio enfrenta un largo proceso de recuperación, que incluye más cirugías y rehabilitación, además de un trauma emocional que deberá superar con el tiempo. Su madre concluye con gratitud: “Dios ha puesto gente maravillosa a nuestro alrededor, y gracias a ellos podemos seguir adelante”.