RÍO NEGRO
Gracias a los cambios legislativos hay un régimen simplificado en adopciones
El proceso de adopción en la provincia de Río Negro ha experimentado importantes cambios a lo largo de los últimos años, con el objetivo de humanizar y mejorar el sistema, alineándose con el interés superior de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad.
Aunque persisten ciertos mitos en torno a la adopción, las modificaciones legislativas han sido clave para que el enfoque actual se centre en garantizar que los menores puedan crecer en una familia, dejando de lado la antigua concepción de la adopción como "plan B" para parejas sin hijos.
Silvana Mucci, secretaria de Gestión y Acceso a la Justicia de Río Negro, dialogó con el programa "Tocá Madera" de Radio Noticias para aclarar algunos aspectos fundamentales del proceso de adopción y cómo se trabaja en la provincia para desmitificar ciertos prejuicios.
“A partir de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño y la sanción del Código Civil en 2015, la adopción se convirtió en una institución jurídica que garantiza a los niños la posibilidad de crecer en familia”, explicó la funcionaria judicial.
El foco, señaló, se ha puesto en el bienestar de los niños cuyos derechos han sido vulnerados, no en asegurar un hijo a una familia, como lo planteaba el paradigma anterior.
Uno de los mitos más extendidos es que el proceso de adopción es largo y complicado. Sin embargo, Mucci indicó que el trámite de inscripción en el Registro Único de Adoptantes, que rige en todo el país, es bastante simple.
"La inscripción es sencilla y solo requiere documentos básicos como identificación y antecedentes penales. Lo que lleva más tiempo es el diagnóstico de la familia, que evalúa si están preparados para cuidar a un niño con una historia de vulneración de derechos”, señaló.
Esta evaluación incluye entrevistas con psicólogos y trabajadores sociales, quienes buscan determinar si la familia es apta para adoptar y qué tipo de disponibilidad tienen: si están dispuestos a cuidar a un bebé, un adolescente o grupos de hermanos.
A pesar de la simplicidad del trámite administrativo, una de las principales dificultades radica en la demanda de niños pequeños. “Muchas familias desean adoptar niños de entre 0 y 3 años, pero no hay suficientes niños en esa franja etaria, lo que demora el proceso”, explicó Mucci. Esta situación contrasta con la reticencia de muchas familias a adoptar adolescentes o niños mayores de 12 años, lo que genera un desafío adicional para el sistema de adopción. “Cuando los niños son mayores, no hay muchas familias registradas. Por eso, recurrimos a convocatorias públicas para encontrar interesados en estos chicos”, comentó.
El trabajo conjunto entre la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) y el Poder Judicial es otro pilar clave para agilizar los tiempos de adopción. La Secretaría de Niñez es responsable del cuidado de los menores en hogares o familias de tránsito, mientras que el Poder Judicial gestiona las adopciones con las familias.
“Intentamos que, una vez declarada la adoptabilidad de un niño, encuentre una familia en el menor tiempo posible”, afirmó Mucci, quien enfatizó que solo se llega a la declaración de adoptabilidad después de agotar la búsqueda de familiares biológicos o del entorno afectivo cercano.
Estos cambios en la legislación y los esfuerzos institucionales buscan no solo modernizar el sistema de adopción, sino también garantizar que los niños y adolescentes encuentren un entorno seguro y amoroso donde puedan desarrollarse plenamente.