TESTIMONIO
Majo Riera, la mamá de Lali Esposito contó cómo lucha contra el cáncer de mama
En pleno mes de concientización sobre el cáncer de mama, la señora Majo Riera, madre de la notable artista Lali Espósito, valientemente decidió compartir su historia personal con esta enfermedad, en un acto de solidaridad y conciencia social que ha generado gran impacto. En un reciente diálogo con Luzu TV, confesó detalles de esta difícil etapa de su vida y cómo un diagnóstico oportuno, realizado en medio de la adversidad de la pandemia del 2020, le abrió la puerta a una nueva oportunidad de vida.
El momento del descubrimiento de su condición fue una verdadera encrucijada emocional para Riera, ya que seguía sobrecogida por la tristeza de haber perdido a su sobrina Virginia un año antes, también víctima de esta enfermedad. En una entrevista conmovedora, explicó cómo, a pesar de no presentar síntomas, decidió desafiar los riesgos de la pandemia y los consejos de muchos para hacerse una mamografía. "No sentía dolor ni había detectado nada extraño", reveló dignamente, "pero algo me impulsó a ir y eso fue mi salvación".
Con una fortaleza impresionante, Majo Riera enfrentó el arduo camino del tratamiento contra el cáncer, donde la quimioterapia representó uno de los mayores desafíos. Definida por ella misma como una persona intrépida, relató que nunca había sentido tanto miedo como el día que tuvo que someterse a su primera sesión de quimioterapia. "Estaba tan aterrorizada que sentía la mandíbula rígida", confesó.
Mientras transitaba por este desafío, Majo Riera también enfrentó otros cambios trascendentales en su vida personal. Su separación, después de 35 años de matrimonio, coincidió con su proceso de curación, llevándola a un nivel de autodescubrimiento y reestructuración no solo física, sino también emocional. "Decidí raparme y lo acepté como parte del camino que debía recorrer", narró sobre el momento en que perder el cabello se convirtió en otro recordatorio de su lucha.
El rol fundamental que desempeñó Lali Espósito, con amor y apoyo inquebrantable, fue crucial para Majo. Durante este tiempo de transición, encontró refugio temporalmente en el hogar de su hija, un espacio que Lali transformó en un bastión de fortaleza y calidez. Dice Majo con gratitud que sus mejores amigas, coordinándose de manera constante, se unieron para ofrecerle compañía y apoyo, mejorando sustancialmente su calidad de vida emocional durante el periodo más arduo de su tratamiento.