2024-10-18

El valle de blanco: continua la temporada de pelusas de álamo y sauce

Aunque no causan alergias, la dispersión de las pelusas en la región sigue siendo molesta para muchas personas. Conoce que medidas simples pueden minimizar el impacto que generan.

Con la llegada de la primavera en el Alto Valle, vuelve a presenciarse la dispersión de las pelusas de álamos y sauces en la región, que afectan a muchas personas alérgicas. Estas pelusas, se encuentran en las calles y espacios públicos, cubriendo espacios con un manto blanco de pequeñas partículas.

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En un dialogo del medio con profesionales sobre el tema, comentaron que, si bien se habla de álamo, también hay que tener en cuenta que el sauce y el plátano, producen esta pelusa, este último en color amarillo. “La pelusa del álamo, es la vellosidad que recubre la semilla y se suelta en esta época de primavera”, indicaron productores sobre el tema.

Es importante tener en cuenta que las pelusas que se observan son fibras que acompañan a las semillas dentro de las cápsulas de los álamos y sauces femeninos. Las variedades femeninas de estos árboles producen estas inflorescencias que maduran y liberan las semillas en el aire.

Aunque las pelusas de álamos y sauces son molestas, especialmente en esta época del año, no provocan alergias directamente. Estas fibras no contienen polen, lo cuales es el principal causante de las alergias en esta época del año.

Sin embargo, al volar en grandes cantidades, las pelusas pueden irritar las vías respiratorias y generar una sensación incómoda, sobre todo en personas sensibles. Además, coinciden con la época en que muchas otras plantas liberan polen, lo que puede llevar a la confusión de que las pelusas sean las responsables de las reacciones alérgicas.

Afortunadamente esta dispersión comienza a disminuir a finales de octubre y principios de noviembre, cuando los árboles que producen las pelusas ya han liberado la mayoría de las semillas, lo que reduce la cantidad de fibras voladoras en el aire. Este proceso puede variar según el clima y de la cantidad de árboles femeninos presentes en la zona, pero generalmente se observa una disminución significativa al entrar en noviembre.

¿Cómo controlar las molestias que generan?

Es necesario tomar algunas precauciones hasta que su dispersión disminuya hacia el final de la temporada. Para eso, es recomendable mantener las ventanas cerradas, especialmente en días ventosos, y usar purificadores de aire para reducir las partículas en el ambiente. La limpieza regular de los espacios cerrados ayuda a evitar la acumulación de pelusa. Para quienes son más sensibles, el uso de gafas o mascarillas al salir puede prevenir el contacto directo, mientras que lavarse el rostro y las manos al regresar a casa elimina las partículas adheridas y reduce las posibles irritaciones.

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