TRISTEZA
El adiós a Selva Alemán: el recuerdo que compartió Mirtha Legrand
El mundo del espectáculo aún lamenta la muerte de Selva Alemán, reconocida actriz argentina que dejó este mundo a sus 80 años. La figura icónica del teatro y la televisión falleció recientemente dejando un vacío inmenso en el corazón de quienes la conocieron y admiraron. Durante la última emisión de su programa, Mirtha Legrand no pudo evitar compartir su sentir y rendir homenaje a su colega con palabras conmovedoras.
La noche del sábado, Mirtha Legrand interrumpió la convivencia con sus invitados -Betiana Blum, Marta González, Abel Pintos y Pía Shaw- para decir: “Chicos, no podemos dejar de recordarla a Selva”. Estas palabras reflejaban no solo el afecto sino también el respeto profundo que sentía por la actriz. Continuaba diciéndolo con voz entrecortada: “Se nos fue. Pobrecita, me da una pena enorme. Yo no era íntima amiga de ella, pero salíamos a comer”.
En esa misa especial, es notable cómo una pérdida puede enmarcar redes de solidaridad y consuelo. En sus palabras, Mirtha no solo exaltó la fecunda carrera de Selva sino también los lazos de amistad y el eco que dejó en su círculo cercano. “Ellos tendrían que haber venido hoy, así que vamos a levantar la copa”, comentó la conductora mientras sostenía una copa simbolizando la presencia de Selva y Arturo Puig, su esposo, en el evento. “Estará siempre con nosotros, siempre”, añadió, visiblemente emocionada.
La relación de pareja entre Selva Alemán y Arturo Puig fue punto de conversación. “Ella lo cuidaba mucho al marido, yo creo que hasta le cortaba la carne. Qué ser adorable, una gran actriz”, relata Mirtha con un afecto palpable. Marta González, quien compartía panel con la conductora, añadió sus propios recuerdos: “Fuimos amigas desde los 14 años, desde la pubertad, nos hablábamos todos los días, éramos muy unidas”, manifestó, marcando un énfasis especial en la fortaleza de su vínculo.
Arturo Puig, aún en duelo, se comunicó con Mirtha la noche anterior. Al recordar la llamada dijo: “Por lo visto tienen una casa de planta baja en primer piso y me dice: 'Ay, ahora cuando subo al dormitorio...'”. A lo que Mirtha, con plena empatía, declaró: “Debe ser terrible”. Es con anécdotas de este naturaleza que Mirtha pintó la dimensión de pérdida experimentada por quienes quedaban.
Por más que no pudo ella misma asistir al velorio, su gesto de solidaridad llegó a los dolientes por otros medios. Mirtha Legrand envió un ramo de flores blancas acompañado de una tarjeta que rezaba: “Selva querida. Nunca te olvidaremos”. Simple, pero poderoso en su sencillez, el mensaje encapsuló la mezcla de dolor y admiración, lágrimas y sonrisas forjadas a lo largo de años compartidos en el escenario y en la vida privada.