Matías y un angustiado pedido de ayuda para seguir viviendo
Matías es un personaje reconocible y querible en la vida cotidiana de Fernández Oro. Lo han visto vendiendo artículos en la salida del banco o de la municipalidad. Sentado en un banco de la plaza, buscando un segundo de descanso en medio de clima intenso que estamos viviendo. O caminando con su bastón blanco. Porque Matías Iraira es ciego desde los 10 años, cuando un accidente doméstico lo privó de este sentido.
Hoy, con 42 años, la vida lo vuelve a poner a prueba. Sólo con la pensión por discapacidad, de apenas 115.000 pesos, no alcanza para solventarse: tiene que sostener a una hijita de seis años, pagar las cuentas y encima, comer. Las ventas callejeras, las changas que puede realizar, ayudan a cubrir esos “huecos” de su presupuesto, pero no son suficientes.
El hombre contó que “solía vender golosinas en el colectivo, hasta que tampoco pude comprar mas, entonces salía a pedir directamente. Hoy prefiero usar las redes, ya que para mi es menos humillante y estresante. Por eso solicito de su ayuda a quien pueda, y lo que quiera, me va a servir".
En primero lugar, con algún trabajo que pueda desarrollar: “tengo secundario completo, soy masajista, solo que no poseo las herramientas para trabajar”, contó en Facebook. Pero también expresó que puede enseñar a otras personas ciegas “lo básico de Braille”. Y tiene experiencia en el tema: fue el encargado de pasar la Carta Orgánica de Fernández Oro en lenguaje Braille, el sistema de lectoescritura de quienes están privados de la visión.
“Es decir que también puedo pasar en algun restaurant las cartas de comidas y tragos, asi mismo en algun pub, o lo que sea", explicó.
“Pido disculpas por las molestias ocasionadas, desde ya agradecido, y que Dios los bendiga. Con lo que me puedan ayudar, estaré agradecido, todo sirve" #Alias; matias.iraira”, manifestó.