BUSCAN SOLUCIONES MIENTRAS PACIENTES QUEDAN SIN ATENCIÓN
San Cirano cerró y debe a sus empleados más de 80 millones de pesos
La crisis en una institución de salud mental ha dejado a los empleados sin sueldo y sin trabajo, generando una preocupante situación para ellos y para los pacientes que ahora carecen de atención adecuada.
"El cierre repentino se produjo el 24 de diciembre, con la justificacióde que el último paciente había sido llevado "de permiso"" aseguró Cristina Bustos, quien fuera delegada sindical en la institución y trabajadora durante 7 años. Sin embargo, asegura que la dueña ya había tomado la decisión de cerrar la institución.
Los trabajadores tenían hasta el 31 de diciembre para seguir trabajando, pero se vieron sorprendidos al ser despedidos sin recibir ningún tipo de compensación económica el 24 de diciembre.
La deuda que la dueña y Directora General, Silvia Sirotich, mantiene con cada empleado oscila entre los 4 y 5 millones de pesos, correspondientes a un año y medio a dos años de sueldo para cada uno de los 20 empleados afectados. A la fecha, no han recibido ninguna compensación y están iniciando trámites para acceder al seguro de desempleo.
Mientras tanto, la Asociación Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) se ha ocupado del tema e intentó encontrar soluciones y reubicar a los empleados en entidades privadas.
Sin embargo, la situación se agrava aún más debido a la falta de atención para los pacientes. "La justicia también tiene parte de responsabilidad en esta crisis, ya que ordenó el cierre de la institución, argumentando que los pacientes mentales deben estar integrados a la sociedad según la ley de salud mental" señaló Bustos.
"Algunos pacientes fueron ubicados en un geriátrico, pero muchos otros pacientes no han encontrado un nuevo lugar donde recibir atención y sus familias se encuentran desesperadas en la búsqueda" relató la ex trabajadora.
Esta situación representa un grave problema para las familias de los pacientes, quienes se ven obligadas a tenerlos en sus hogares sin poder brindarles la contención y atención adecuada.
Que San Cirano, ex Valle Sereno, haya cerrado, lejos está de ser un punto final en este conflicto, simplemente es un capítulo más de una historia que parece que finalizará dentro de algún edificio judicial.