2023-07-27

¿Cómo no te va a dar bronca? Llevó la moto al service oficial, pero igual se le fundió

El tipo compró la moto que deseaba: una Susuki GSX S 750. “Robusta. Salvaje. Carácter imponente en cada línea. Herencia Deportiva. Diseño Urbano. El reino del asfalto es tuyo”. Esa era la promesa de la marca. Y como no es lo que se dice un vehículo económico (entre los 15.000 y los 20.000 dólares, en el mercado), la cuidaba como si fuera de oro.

Un conductor cuidadoso, cuando estaba por llegar a los 1.000 kilómetros la llevó al service oficial de la marca para realizar el cambio de aceite. Pero la moto terminó teniendo un desperfecto fatal y nadie se quería hacer cargo. Un fallo de la justicia ordenó que se le entregue una nueva.

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La sentencia del juzgado civil de Cipolletti, condenó a la concesionaria, a la distribuidora y al taller que realizaba los servicios oficiales. El fallo es de primera instancia y como puede ser apelado todavía no está firme.

El motociclista la utilizaba mayormente para moverse desde su casa al trabajo y cuando recorrió más de 900 kilómetros la ingresó al taller para el service oficial. Una semana después se encendió la luz testigo y cuando revisó el visor del depósito de aceite encontró una espuma blanca. Una pésima señal.

Volvió al taller pero le explicaron que la espuma era normal, que el service se había realizado correctamente y que no existía ninguna anomalía. Como no estaba convencido, el cliente cumplió con lo establecido en el manual de uso, que recomendaba dejar de usar la moto en el caso de que se encendiera la alerta de falla.

La pericia indicó que el aceite estaba contaminado con refrigerante. Las causas más comunes de contaminación o mezcla de aceite y agua son alguna anomalía en el enfriador de aceite o una fuga por la tapa de cilindros de la moto (comúnmente conocido como junta soplada), explicó el perito.

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El profesional también sostuvo que para poner la moto nuevamente en condiciones de uso  era necesario un examen que implicaría desarmar y revisar en profundidad los componentes del rodado. Esa tarea requiere personal idóneo y especializado, adelantó.

En función de esas conclusiones el fallo condenó a las tres empresas a abonar al cliente la suma de dinero equivalente al precio actual en plaza de la misma moto cero kilómetro. El hombre, a su vez, tendrá que devolver el rodado que presentó fallas.

Se fijó también una indemnización para el cliente en concepto de daño moral, privación de uso y gastos administrativos.

Las empresas condenadas son Mar Maquinarias S.A (distribuidora), Rolling Motors S.A (concesionaria) y Kando SRL (taller oficial).

 

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