2023-02-17

Causa por amenazas: “Para el jurado: voten bien. Sabemos dónde viven”

Se trató de un hecho sin antecedentes en la historia judicial del país: una amenaza directa a los integrantes de un jurado popular que obligó a suspender un juicio cuando ya estaba en la etapa de definición y a realizar uno nuevo. Ahora, el autor de aquella intimidación llegará a juicio. La fiscal María Eugenia Titanti formuló los cargos y la jueza de garantías concedió un plazo de un mes para terminar la investigación y llegar a juicio.

De acuerdo al carácter de la acusación, al autor de la intimidación le podrían corresponder entre dos y cuatro años de prisión por “hacer uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad”.

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Aquel primer juicio se realizó durante el mes se septiembre del año pasado en los tribunales de Neuquén. Se juzgaba a Juan Carlos Monsalve, su pareja Ana María Perales y otros tres individuos por el femicidio agravado de la rionegrina Agostina Gisfman. La joven había sido contactada en la rotonda del tercer puente, en Cipolletti, y fue asesinada en un sector de la meseta de Centenario.

En el espejo del baño reservado para los seis jurados varones apareció escrita esa leyenda: “voten bien. Sabemos dónde viven”. Uno de ellos planteó que ante semejante amenaza, su objetividad quedaba en duda. Luego de una deliberación, se acordó que la única alternativa era la anulación de todo lo actuado hasta ese momento.

Además, había que investigar quién había sido el autor de semejante acto intimidatorio. Especialmente porque ponía en dudas el dispositivo que se había dispuesto para garantizar la seguridad de los integrantes del jurado. La primera pregunta que se hizo fue: ¿cómo se pudo filtrar alguien a través de los diferentes controles y llegar a un lugar privado como es el baño?

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Como las cámaras demostraron que eso no había ocurrido, debía ser alguien de adentro. ¿Alguno de los acusados? ¿O de los defensores? Y la tercera opción, la que parecía menos creíble: ¿alguien del jurado?

En un cesto de papeles se encontraron algunos apuntes que se cotejaron con la leyenda intimidatoria y de allí se pidió una pericia caligráfica. Uno de ellos se negó, pero se pudo hacer un estudio a partir de un texto que había presentado. Las letras coincidían. La fiscalía presentó los cargos contra el hombre que tendrá que explicar la situación en un juicio.

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