¿Y al final, 2022 fue un año lluvioso o no?
El 2022 está entrando en su último tramo y ya se puede realizar una mirada más abarcadora de los fenómenos climáticos que nos afectaron en los últimos 12 meses: ¿fue un año lluvioso? ¿O se cumplió la predicción de un año con precitaciones menores a las habituales? La memoria puede jugarnos una mala pasada con su selección de algunos episodios puntuales. Habrá que ver qué dicen las estadísticas.
Según el registro de la estación del Servicio Meteorológico Nacional ubicada en el Alto Valle, desde el primero de enero hasta el día de hoy se registraron 283,3 mm, bastante más que la media anual que es de 192 mm anuales. ¿Pero alcanza este dato para definir al 2022 como un año lluvioso?
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Si se desagrega la estadística a lo que fue ocurriendo mes a mes, puede observarse que no fue tan así ya que hubo un evento “extraordinario” que originó ese desvío estadístico: entre el 20 y el 23 de febrero tuvimos una tormenta especial que dejó un saldo de 113 mm de lluvia caída, cuando el promedio mensual se acerca a los 13 mm. Sin estos 100 mm adicionales que tuvimos en el segundo mes del año, la precipitación del año habría alcanzado la marca de 183,3 mm, por debajo de la media anual que es de 192 mm.
Pero esto de “evento extraordinario” deberá ser revisado a futuro, pues ya parece reiterado que en los meses de febrero aparezcan estas tormentas convectivas que descargan una gran precipitación, con su consecuencia de barrios inundados y vecinos que deben ser evacuados o socorridos por los organismos oficiales.
De acuerdo a los datos suministrados por el responsable de la Estación Cipolletti del SMN, Rodolfo Merlino, el año de menores precipitaciones fue el de 1924, con apenas 71,9 mm. Un año en el que recién se estaba desarrollando la red de canales para el riego en la región, por lo que debe haber afectado considerablemente a la actividad económica.
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El otro extremo de la escala se vivió en 1999, cuando el Alto Valle recibió 460 mm de lluvias.
Para este verano, el SMN pronosticó un período de precipitaciones “normales” a apenas por debajo a lo normal. Durante el mes de enero, la media histórica indica una precipitación de 15 mm; aunque el año pasado resultaron 20,2 mm.
En febrero, el promedio nos da una expectativa de 13 mm, pero este año rompió todos los “prodes” y cayeron 134,9 mm. Pero en marzo la situación apuntó a un “punto de equilibrio”: si la media estadística nos marcaba 21 mm de aporte, el tercer mes fue absolutamente seco.