¿Hasta cuándo quedarán encerrados los femicidas de Agostina Gisfman?
Agostina Gisfman tenía 22 años, una hija de dos años, una pareja que no la contenía demasiado y una historia llena de frustraciones. Adicciones, violencia, prostitución, parecían conformar un camino sin salida. Pero con tropezones y derrotas, todavía soñaba con una vida distinta para ella y su pequeño mundo. Un destino que se frustró el 14 de mayo del año pasado, cuando un desliz le provocó una sentencia de muerte. Una fotografía tontamente subida a las redes sociales que se tradujo en un imperativo, una búsqueda implacable y una ejecución feroz.
La muchacha fue llevada con engaños a una cita en una rotonda de Cipolletti; trasladada a Centenaria, apuñalada reiteradamente y su cuerpo, rociado con alguna sustancia combustible y prendido fuego.
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La acusación giró alrededor de Juan Carlos Monsalve, un ex taxista, considerado el autor material. Su sobrino, Enzo; y su ayudante, Maximiliano Zapata, los que lo acompañaron en el hecho. La pareja de Monsalve, Ana María Perales, la instigadora. Y el amigo, Gustavo Chianese, el “entregador” y partícipe secundario. El caso: homicidio triplemente agravado por alevosía, la participación de dos o más personas, la violencia de género.
El jurado popular los consideró “responsables” de estos hechos y ahora un juez técnico deberá definir una condena. Claro que esa decisión no será “espontánea” ni producto de un razonamiento coyuntural. Tendrá que basarse en el Código Penal, que en su artículo 80 define una única pena para un homicidio agravado: prisión perpetua.
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Los dos Monsalve y Zapata tendrán entonces una condena a perpetua, mientras que Perales puede llevarse una suerte similar, dependiendo del criterio de termine adoptando el magistrado. En tanto, Chianese podría tener una pena de 15 años.
La lógica indica que con una condena como estas, los cinco tendrían que continuar entre rejas más allá de las apelaciones o impugnaciones que puedan presentar. Los fiscales explican que ante el panorama de pasar el resto de sus vidas en prisión (o una temporada tan larga como tres lustros), el riesgo de fuga se incrementa en forma proporcional.
Este caso será particularmente recordado por las características que lo rodearon. Primero, la frialdad y la crueldad con que se planificó. Segundo, por la rapidez con que la justicia neuquina pudo recopilar pruebas y llevar el caso a juicio. Y tercero, por la insólita situación de tener que repetir el juicio por las amenazas contra el jurado popular, que obligó a repetirlo.
El abogado que representó a los familiares de Agostina, Diego Vázquez, destacó la conformidad por la rápida investigación que llevaron adelante la fiscalía y los efectivos policiales. “Había una carga de pruebas tan grande que no pudo ser desvirtuada”, enfatizó.