2022-08-17

El juicio que desnuda el violento accionar de una banda armada en los barrios marginales

Exhibición de armas, disparos, amenazas e intimidación, son algunas de las acciones de este grupo que opera en la toma Los Sauces, de Cipolletti

El juicio por el homicidio de Cristofer “Kito” Espinoza en la toma Los Sauces, de Cipolletti, está revelando también un entramado de violencia, intimidación y falta de control del Estado en algunos barrios marginales. Se habló de amenazas concretas, del andar de personas armadas a los tiros por las calles, del paso de vehículos desconocidos que realizan maniobras peligrosas. Y del miedo de varios testigos a brindar su testimonio durante el juicio contra uno de los imputados: Gabriel Cárdenas, acusado de ser partícipe necesario del hecho.

“Kito” Espinoza fue asesinado de varios disparos la tarde del sábado 29 de septiembre del año pasado, luego de haber tenido un fuerte cruce verbal con integrantes de esta banda que atemoriza al barrio. Particularmente, con Cárdenas. El autor de los disparos fue Gastón Chávez, quien en un juicio abreviado ya reconoció ser el autor material de los disparos contra el joven, manejando una pistola 9 mm. Fue declarado culpable y mañana se realizará la audiencia de cesura para imponerle la pena.

Chávez está involucrado como partícipe necesario. El fiscal, Martín Pezzeta, sostuvo la necesidad de prolongar su prisión preventiva alegando que existe el riesgo cierto de intimidación sobre los testigos.  En concreto, contó que el padre de uno de los menores que deberá testificar durante el juicio expresó su temor y que piensa “en sacarlo del barrio” para que esté a salvo. Hay miedos “porque las personas que iban con Cárdenas, con Chávez, también estaban con armas y andaban por el barrio. No es miedo por vivir en un barrio que hoy está consolidado pero que arrancó como una toma. Es el comportamiento de Cárdenas, Chávez y las personas con las que se juntaban, lo que lleva al temor”, dijo Pezzetta.

El abogado querellante, Carlos Caroselli, enfatizó que los testigos mencionan que el grupo de Cárdenas y Chávez “andaban por el barrio a los tiros y que no podían ni mirarlos a la cara, porque les disparaban”. También refirió una denuncia que realizó la madre de Kito sobre amenazas a su otro hijo, al que incluso le han llegado a disparar en forma intimidatoria. Y de la presencia de vehículos desconocidos circulando “en forma temeraria”.

La defensa particular de Cárdenas trató de desestimar estos argumentos apelando a un tecnicismo, lo que fue rechazado por la jueza Florencia Carusso. La magistrada le recordó que en esta instancia no es necesaria la participación de testigos y que en todo caso, esos testimonios se encontraban en el expediente. Para preservar la posibilidad de realización de un juicio y de que las personas puedan declarar libremente, consideró necesario extender la prisión preventiva por otros cuatro meses. Un plazo durante el cual debería llegar a juicio y resolverse la situación del acusado.

Cárdenas está imputado de “participación necesaria” en un homicidio calificado por el uso de arma de fuego, delito al que le corresponde una pena mínima de 10 años y 8 meses de prisión. Si la calificación se redujera a “participación secundaria”, la mínima sería de 5 años. En los dos casos, penas de cumplimiento efectivo.

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