¡Que no te pase como al apostador que está por perder el pozo del Quini!
La humanidad siempre se vio atraída por los juegos de azar. Será por el espíritu de riesgo, por la adrenalina que genera o por la posibilidad de cambiar la suerte, a lo largo de la historia las personas se han abocado a diferentes tipos de apuestas. Tendencias que se estimulan en tiempos de inestabilidad económica. Pero… ¿qué es lo peor que te puede pasar? Casi seguro que la respuesta será: “ganar pero enterarse después de que pasó el plazo legal para cobrar el premio”. ¿Apostamos algo?
Hasta ahora, es lo que le está pasando al apostador que para el sorteo de Quini 6 del 29 de mayo eligió la combinación 17-32-34-35-36-45. Lo jugó en la Agencia 24, en pleno centro de Cipolletti, y acertó en la Segunda. Pero… todavía no se presentó a cobrar. Y el plazo se vencerá dentro de una semana. El 13 de junio, para ser más exactos. El monto final a percibir no le va a cambiar la vida, pero 142.000 pesos (luego de impuestos), es un monto nada despreciable.
Entonces, la primera clave para poder ganar una suma en un juego de este tipo es… decidirse a apostar. La siguiente, sería guardar la boleta en algún lugar donde lo podamos encontrar. Y tan importante como las otras dos: ¡acordarse de controlar la apuesta antes del mes y medio!
Porque de la tentación a la decepción puede mediar un solo paso. En el Quini se deben acertar seis números sobre 46 bolillas disponibles, lo que da una posibilidad en 9,5 millones. Como diría un viejo apostador profesional: “juego que no tenga revancha, no lo juegues”. Por eso, la lotería santafesina implementó una modalidad decreciente de premios con menos aciertos y más oportunidades.
Consejos para tener en cuenta porque el fin de semana pasado el pozo quedó vacante y prevé un generoso premio para el sorteo de mañana miércoles 8: nada menos que 900 millones de pesos, un récord nacional. Para el tradicional primer sorteo, tendrá 110 millones de pesos en premios. Para la Segunda (5 aciertos), 385 millones; y la revancha ofrecerá 368 millones de pesos. La tentación va más allá de las oportunidades en contra. Está en la promesa de una ganancia extraordinaria.