La postal que entristece: el Limay completamente sin agua
Transitar por el brazo norte del río Limay, en su tramo más próximo a la zona de la Confluencia, es atravesar una imagen apocalíptica. Pocas veces vista y difícil de imaginar. Es un brazo menor pero a sus orillas se asentaron varios clubes y cámpings, con mucha actividad de deportes acuáticos y una avifauna importante. Hoy, producto de la sequía, se puede caminar. Pasó a ser un lecho pedregoso y sin agua.
Es el resultado de 14 años de sequía, explican desde la Autoridad de Cuencas. Luego de la última inundación importante, en 2007, se inició un ciclo de escasas precipitaciones que de a poco fueron agotando las reservas de los embalses. Y en mayo, el organismo resolvió restringir al máximo los caudales.
Aunque eso de “restricción” puede ser un concepto engañoso: “lo único que está ocurriendo es que hoy, los caudales que vemos aguas abajo de las represas es el mismo que ingresa a los embalses”, explicaron desde la secretaría de Ambiente de la AIC. Así es que desde Arroyito, el compensador de El Chocón, se dejan pasar 170 m3/segundo. Y en el Neuquén, por el dique de El Chañar pasan 30 m3/segundo.
Esos 200 m3/segundo que se ven en cualquier punto del río Negro, sean en Paso Córdoba o en su desembocadura en Viedma, son casi la mitad del caudal que tenía hace un mes atrás. Una situación que obliga a Aguas Rionegrinas y el DPA a estar atentos: el cauce se retira, y las tomas de agua para la población pueden quedar peligrosamente expuestas.
¿Hasta cuándo puede durar esta situación? “Hasta que cambien las condiciones climáticas. Hoy estamos viendo en las ciudades de la Confluencia una realidad que se vive desde hace tiempo aguas arriba”, responde Elías Alberto Sapag, uno de los directores de la Autoridad de Cuencas.
Pero… ¿y las últimas nevadas? Responde Fernando Frasetto, especialista en meteorología: “importa la película, no la foto. Porque la foto nos puede llevar a conclusiones engañosas. En este caso, el aporte de las últimas nevadas y lluvias apenas nos acercan a la media para el mes de mayo. Estamos lejos de empezar a recuperar caudales”, puntualizó.
Para Frasetto, hay que esperar “lo que ocurre en junio para poder hacer un análisis prospectivo. Por ahora, las condiciones siguen siendo de sequía”.
Héctor Labollita, responsable del área de Gestión Ambiental de la AIC, considera que esta bajante no tendrá graves consecuencias en el sistema ecológico de los ríos: las bajantes son naturales en esta época del año y la fauna y la flora están habituadas a estos ciclos. Podrían tener consecuencias a mediano plazo si se mantienen las condiciones, pero no por ahora. Son ríos correntosos, con gran capacidad de oxigenación y de recuperación.
En cambio, se mantienen las advertencias para los propietarios que tienen tierras linderas al río: no hay que ocupar aquellos sectores que hoy por hoy parecen demasiado alejadas. “Tarde o temprano el río va a volver por lo que es suyo”, apuntan desde la AIC.