Harta de los robos, Edersa decidió reemplazar el cobre para desalentar a los ladrones
Los robos de cables de energía en la región se fueron incrementando en los últimos meses, casi a la par del aumento del valor del cobre que se utiliza como conductor. Son un objetivo difícil de custodiar, porque las redes se extienden por decenas de kilómetros en las ciudades y fuera las mismas; y producen graves complicaciones a las familias y a la actividad productiva. Además de una pérdida económica importante para la propia distribuidora.
Ahora, Edersa encontró una forma de desalentar esos robos que terminan en graves estropicios a sus instalaciones: reemplazar los cables con conductores de cobre por otros que contienen aluminio. Un material que tiene un menor valor de reventa. La obra comenzó en las líneas troncales que une la ciudad de Villa Regina con Ingeniero Huergo y ya se tendieron 21 kilómetros del nuevo cableado.
Según un reporte de la empresa eléctrica, desde enero a la fecha se registraron nada menos que 33 hechos delictivos sobre instalaciones de media tensión sólo en jurisdicción de la sucursal de Villa Regina.
El escenario se tornó realmente preocupante, en la empresa eléctrica tomaron nota y desde hace meses se inició un plan de recambio de conductor, para pasar en muchos sectores de cable de cobre a aluminio.
“Los delincuentes buscan el cobre, porque se paga mucho más en el mercado negro que el aluminio. Por eso es que en los últimos meses ejecutamos obras de reemplazos de líneas troncales, que vinculan ciudades como Villa Regina e Ingeniero Huergo. Llevamos más de 21 kilómetros de sustitución por redes de aluminio”, explicó Damián Álvarez, Responsable Técnico Operativo (RTO) de Regina.
Álvarez es quien tiene bajo su mando el sistema de distribución eléctrica de Mainqué a Chelforó, con localidades intermedias como Huergo, Regina, Valle Azul y General Enrique Godoy. “33 robos en media tensión sufrimos desde enero a mediados de mayo. Si sumamos los de baja tensión, acometidas, cruces de calles y demás, estamos arriba de los 200. Se ha vuelto un problema realmente muy importante”, explicó el ingeniero.
El robo de cable y de transformadores tiene todo tipo de afectados: delincuentes que han sufrido lesiones al manipular líneas tensionadas en 13.200 voltios; vecinos que ven resentido su servicio durante largas horas; y la distribuidora, que sufre pérdidas económicas millonarias.
“Nos han robado miles de metros de cables, por eso cuando reemplazamos, lo hacemos con líneas de aluminio. Creo que es la mejor manera de desalentar este flagelo, a la vez que el servicio no pierde rendimiento. Cada robo es un fuerte dolor de cabeza para los vecinos, porque se tarda entre 4 y 10 horas restablecer el servicio, dependiendo del daño ocasionado. Calculamos que sólo en el Alto Valle Este hemos perdido entre 150 y 200 horas de trabajo por ello. Algo así como 25 jornadas laborales”, se indignó Álvarez.