LA REGIÓN PIERDE UN MERCADO IMPORTANTÍSIMO
Por la guerra, se cerró el mercado ruso para la fruticultura
El conflicto bélico que se desarrolla entre Rusia y Ucrania y que ha tensionado a todo el mundo, tiene también un grave impacto sobre la fruticultura regional. El mercado ruso, el principal destino de las exportaciones de peras y manzanas rionegrinas, se cerró abruptamente y los exportadores buscan afanosamente alternativas para redireccionar esa mercadería que por ahora, quedó sin destino. Representa una pérdida de 50 millones de dólares.
El primer golpe fue la decisión de los países occidentales de excluir a varios bancos y entidades financieras rusas del sistema multilateral Swift, un gigantesco sistema de intercambio de comunicaciones interbancarias globalizadas que tiene sede en Bélgica, que permite una gran celeridad y seguridad en las transacciones. Como está sometido a la legislación de la Comunidad Europea, abandonó su neutralidad y se sumó al bloque hacia el gobierno de Moscú. Y si bien tras la guerra de Crimea, Rusia desarrolló un sistema propio, está limitado a algunos países del este europeo y de Asia central.
El segundo golpe lo proporcionó la decisión de las principales compañías de logística internacional de no realizar embarques a puertos rusos, principalmente los ubicados sobre el mar Negro (la zona directa del conflicto), y los del Báltico (como San Petersburgo, el gran acceso de nuestra producción al mercado ruso). Son las compañías europeas que dominan gran parte del tráfico de mercancías mundial.
El presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, Agustín Argibay, señaló que la situación es que Rusia “hoy está cerrada para nuestra producción”. Y que hay que empezar a explorar mercados alternativos para esa fruta. Se trata de unas 71.000 toneladas de peras (el 25 % de las exportaciones), y de 8.400 toneladas de manzanas (el 10 %), un volumen que generó 50 millones de dólares.
Argibay explicó que “la exportación argentina va a 60 países diferentes y cada firma está viendo como colocar ese porcentaje que antes iba a Rusia. No es algo fácil, es una fruta específica. Hay que encontrar otro mercado que le interese el mismo tipo de frutas”. El gran problema es que encontró a la fruticultura regional en el inicio de la temporada de cosecha y con la totalidad de los contratos a punto de firmarse.
El gran problema para las pomáceas es que Rusia, al ser uno de los grandes compradores mundiales, habilitará un gran excedente de frutas en los mercados internacionales que competirán por encontrar compradores y con una tendencia hacia la baja de precios.