2022-03-08

UN TEMA PARA TRAAJAR

La presencia minoritaria de la mujer en las PyMEs comerciales e industriales

La participación de la mujer en las diferentes actividades de la humanidad está creciendo en casi todos los rubros. Sectores como el mundo del trabajo, el estudio, la política, el deporte o las artes, cuentan con un protagonismo incuestionable de mujeres que va derribando mitos y estereotipos. De a poco, incluso el mundo gremial se va abriendo a la transformación. Pero existe un sector que aparece más difícil de perforar: el mundo de las empresas, sean comerciales o industriales.

Según una encuesta que realiza anualmente la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, en 2021 sólo un 26 % de las PyMEs del país estaban bajo la responsabilidad exclusiva de la mujer, contra el 52 % de sus pares hombres. En un 19 % se daban casos de propiedad compartida; mientras que el 3% se manejaba con otras formas de asociatividad.

El panorama es más desolador en la industria: apenas el 3 % de las unidades tenían a mujeres como propietarias. En cambio, los varones eran los titulares del 66 % de las empresas; el 28 % registraban sociedades mixtas y el 3 % estaban con otras formas de administración.

El relevamiento que realiza el departamento de Estadísticas de la CAME muestra también una realidad cambiante, atravesada por la crisis provocada por la pandemia. Si se comparan los números de 2019 con los de 2021, se puede advertir que en las Pymes comerciales la participación femenina y masculina descendieron (4 puntos en el caso de las mujeres; 8 puntos en el de los varones). Y también bajaron las empresas de administraciones más complejas (bajaron 7 puntos). Pero en cambio, se incrementaron las sociedades mixtas entre hombres y mujeres: pasaron de no tener casos en 2019 al 19 % del total en 2021.

En las Pymes industriales el porcentaje de participación masculina en la propiedad se mantuvo en ambos años (66 %), pero el de las mujeres cayó 7 puntos (de 10 % que tenían, al 3 % el año pasado). En cambio hubo un salto en las propiedades compartidas por hombres y mujeres (pasó del 10 % al 28 %), y la caída de las compañías manejadas por otras estructuras más complejas, que bajaron del 24% al 3 %.

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