EL SUEÑO DE DOS EMPRENDORAS ROQUENSES
Derribando prejuicios: cosas de “hombres” que también son de mujeres
Las barreras mentales suelen pesar más que las físicas. En este largo proceso de equiparación de derechos y de oportunidades, las mujeres han levantado muchas de ellas. Pero siguen existiendo estereotipos rígidos, difíciles de romper de un día para otro. Uno de esos mitos es que las ferreterías son un “mundo de hombres” que está lejos del entendimiento de las mujeres. O que el mundo del comercio es demasiado competitivo para la mujer. Dos amigas roquenses se decidieron a romper con los prejuicios. Julia Esquivel y Natalia Ríos se asociaron hace cinco años para instalar una ferretería que fue creciendo, ampliándose y abriendo un nuevo rubro. Compraron las instalaciones de Moldeados en Caucho y ahora también incursionan en el rubro industrial.
Desde la Cámara de Industria y Comercio se postuló a Esquivel para un reconocimiento nacional entre las emprendedoras de todo el país. La iniciativa fue recogida por la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro, que seleccionó a tres referentes de la provincia: Marcela Almuna (categoría Mujer Mediana Empresa); y Adriana Iguacel y Julia Esquivel (ambas en Mujer Inspiradora). Ellas participarán en la instancia nacional del premio que entrega anualmente la CAME, reconociendo su trayectoria y proyectos que incentiven la actividad PYME.
El sueño de dos roquenses
Julia y Natalia resolvieron instalarse en el rubro ferretería porque les parecía un desafío interesante. Y para el emprendimiento eligieron una palabra en idioma mapuche que sintetizaba todas sus esperanzas: Pewman, sueño. “Y si, al principio fue raro. El hombre está acostumbrado a que lo atienda un hombre porque imagina que va a saber de qué está hablando. Pero de a poco fuimos venciendo ese prejuicio”, contó Julia.
Y la contrapartida estaba en el mundo femenino: “aunque no se crea, la mujer es una gran demandante de productos de ferretería. Y encontrar a una mujer del otro lado del mostrador le da la tranquilidad de que la vamos a entender”, puntualizó.
El sueño creció con dos sucursales y después con la incorporación de una tradicional planta industrial de la ciudad, Moldeados en Caucho. “Fabricamos productos de goma y los comercializamos en nuestros comercios. También hacemos pedidos a medida, sobe todo para la industria petrolera”, contó.
Otro estereotipo a vencer se encontró en el propio mundo del comercio: “Parece que para acceder a un crédito o una línea de financiación hay que tener a un varón. Porque lo primero que nos preguntaban era eso, cómo dos mujeres solas. Eso al principio, después nos fuimos ganando nuestro espacio y la confianza que se necesita”, precisó.
Entre los tres locales comerciales y la planta industrial trabajan 20 personas. Un problema a la hora de pagar sueldos “pero por suerte los estamos pudiendo cubrir, aún con la dureza del tiempo que nos toca vivir”.
El día internacional de la Mujer no es una pausa en medio de tanta vorágine, pero sí puede ser un momento que invita a la reflexión. “Estamos muy orgullosas de vivir en una provincia y en una ciudad que tienen una gobernadora, una intendenta. Pero todavía falta mucho camino que recorrer, muchos estereotipos por derribar. Los que nos tocó vivir son algunos. En el mundo también tenemos la necesidad de tener el mismo reconocimiento por el mismo trabajo, que no siempre ocurre. Y tantos pequeños hechos que se dan por supuestos pero no tienen por qué serlos”, resaltó.